sábado, 27 de junio de 2009

La sal de la O



Como está escrito en el calendario de nuestra memoria, en estas noches de junio hemos vuelto a la Tómbola, esa tómbola que desparrama gracia y trianería, que no hay nada más trianeramente auténtico que esa tómbola de la O de la Archicofradía más trianera del barrio a la que nunca le hace falta alardear de ello, ayer en aquel patio con limonero y hoy junto a la orilla de río.
Noche de cervezas y actuaciones, de la misa previa con el coro de Triana recordando el cirio blanco encendío que hace unas semanas iluminaba en las noches camperas la mirada de la Virgen Chiquita del Simpecado, de recordar con los amigos los momentos vividos y los que tendrán que venir, de organizar nuestro verano taurino planteando ir a ver a tal o cual torero al Puerto o a las Colombinas y entre cerveza y cerveza, papeleta de la tómbola que siempre toca, con esa gracia habitual, sal Chalupa y aceitunas, aceitunas y sal y cuando te toca otra cosa, va y pides que si te lo puede cambiar por la sal...
Arte, puro arte, el de la tómbola trianera de la Hermandad de la O, en la que siempre toca y se disfruta rodeado de amigos Rabanitos, trianeros de verdad, nada de importación, junto a la orilla del río en el paseo de la O.
PD: Este año, afortunadamente, nos volvió a tocar un kilo de sal.

domingo, 21 de junio de 2009

Triana con su Esperanza


Hace un cuarto de siglo de aquella efemérides de la coronación de la Esperanza y lo recordamos como si fuera ayer, cuando Triana la despedía en el Altozano aquella tarde nublada de Junio en el que de su mano cruzamos el puente junto a su paso o aquella vuelta de la Señora de la Arrogancia Coronada en aquella eterna madrugada de Triana con su Esperanza.
Veinticinco años después, la calle de Zaragoza, bien parecía una más del Arrabal, Puerta, Collación y Guarda, que de la collación de la Magdalena, sus balcones engalanados aguardaban a la Esperanza, que volvía tras recordar esa efemérides de su Coronación Canónica.
Desde un balcón, aguardábamos a nuestra Esperanza, y Ella, como una novia que sabía de la espera de su enamorado, retrasaba su llegada, quizás para llegar más guapa, quizás para mostrarse más bella en su arrogancia de niña guapa trianera.
Veinticinco años de espera, para volver a cruzar el puente de tu mano, venticinco años de espera desde aquella madrugada para volver a sentirnos tan de nuestro barrio como la Boca del León o el palo de la Cucaña...
Veinticinco años, toda una vida, cuando conversábamos con ese que hoy tan bien te conoce y te susurra al oído cuanto te quiere mientras te pone tan guapa, para que parezca que por ti nunca han pasado los tiempos y eres la misma rosa temprana que en San Jacinto se guardaba.
Como una riada de amor, llegó a nuestro balcón la Esperanza, llovieron pétalos del cielo y con los ojos cuajados de lágrimas abrazados a quienes tanto queremos te pedimos Spes Nostra, que así que pasen veinticinco años, nos reencontremos contigo y como entonces, hace cinco lustros y como esta madrugada, volvamos al barrio cruzando de tu mano el puente, cuando la brisa del río vuelva a darte en la cara y lleves delante a Sevilla entera, aunque no podamos verte de frente y como en el romancillo de Florencio, nos duela no verte la cara, per que más da, si el tiempo pasa, veinticinco que ya entonces, si Tú quieres, serán cincuenta, y en el río como hoy, y como ayer volveran a reflejarse la luces que dicen que Tú eres de Triana su Esperanza.

Al compás de tu latido


No has llegado aún, pero tu presencia ya se intuye entre nosotros, no hay conversación en estos días en que no estés presente ni momento en que no estés en nuestro pensamiento.
Hoy nos afanamos en buscarte el cochecito, que prometemos firmemente no sacar el Domingo de Ramos, en saber de ese vestuario lleno de lazos, que andan confeccionándote esos que tanto ya te quieren y que sueñan con verte crecer.
Sólo hemos escuchado tu latido y desde entonces toda nuestra vida gira alrededor de su compás, porque cuando este verano que hoy comienza llegue a su fin, posiblemente ya estarás con nosotros, llenando de dicha nuestras vidas.

miércoles, 10 de junio de 2009

Noche de mentiras efímeras


Ha llegado el día que precederá a la en otros tiempos noche de los escaparates y los altares, esos que cada día se ven menos, porque a un centro despoblado y sin vida al que se impide llegar al consumidor es complicado que exista ese comercio tradicional que engalana sus escaparates y las fachadas de sus establecimientos.
Pero a esar de ello, esta noche volveremos a cumpliar ese rito aprendido y heredado de tomar una cerveza helada en la Alicantina y su correspondiente tapa de ensaladilla.
Volveremos a esperar a la Hiniesta camino del Ayuntamiento y dejaremos pasar el tiempo, para cuando las calles estén con la calma recuperada en las horas ya de la madrugada, visitar esos monumentos efimeros que se levantan para que el Señor pase y reecontrarnos con esa ciudad perdida, que auardaba la hora para ver pasar la procesión, hoy insufrible del Corpus Christi.
Ya el aroma de la juncia y el romero nos aguardan, en esta noche que dejará paso al día que reluce más que el sol en la ciudad de las mentiras efímeras, con las que ella misma se engaña al llegar este día, cuando a esas mismas horas, ayer, las calles permanecían oscuras y solas.

viernes, 5 de junio de 2009

Adiós, tesoro marimeño


Atrás quedaron ya los cohetes, que anunciaban tu llegada por La Pañoleta, atrás quedó la Marcha Real a los sones de la gaita de Celedonio, que es marcha granadera que avisa que la Virgen Chiquitita nos va a pasar revista por Castilla y San Jorge.
Atrás quedó la primera de las últimas Salves en el Cachorro y los Vivas en La O al compás de las campanas, atrás quedaron ya los balcones engalanados y las petaladas, atrás se quedaron las miradas atrás con lágrimas en los ojos desde el Altozano a los momentos vividos durante siete días, y atrás quedó la Salve en la Estrella previo al adiós de sus carretas...
Ya el prioste, con la emoción contenida dio los últimos vivas al descender con cariño, delicadeza y esmero al Milagroso Simpecado desde la carreta de plata y las últimas sevillanas parecen resistirse a despedir a la Virgen en el umbral de su Capilla.
El Simpecado vuelve a Casa, ya suenan las guitarras y las voces trianeras cantan y nuestro alma llora por que "Te saludamos Blanca Paloma, te saludamos Madre de Dios...", y ya sólo quedan los recuerdos que durante todo un año nos acompañará y que pasan por nuestra cabeza mientras cantamos la Salve,"...si algún día tu senda dejamos, llévanos al redil con tus manos..." y sonarán los vivas de rigor, mientras nos acercamos a besar el Simpecado y suenan las voces trianeras que que cantan aquello de "Adiós Blanca Paloma, Adiós Tesoro Marismeño..."
Pero sabemos que el Adiós no será hasta el año que viene, porque ya esta mañana pasaremos por su casa para rezar el Ángelus al son de un Dios te Salve maría, Sol y Rocío y cada noche su medalla velará nuestros sueños a la espera de un nuevo Pentecostés...

Fotografía: J. Corchero

miércoles, 3 de junio de 2009

El Betis, el último romanticismo


Porque eres mucho más que alguien que vive en la calle Jabugo, porque eres mucho más que once tios vestidos de verdiblanco, porque eres mucho más que un descenso a segunda, porque eres mucho más que todo eso...
Porque eres mucho más que eso que nos hace ir a verte cada domingo al final de la Palmera, porque eres mucho más que aquellas lágrimas derramadas una noche calurosa de Junio en Madrid junto al Manzanares, porque eres mucho más que una bandera en el Gol Sur o el sentimiento que une generaciones que pasan de padres a hijos...
Ahora es cuando nos tendrás, como nos tienes siempre, porque serás cuando más nos necesites, apilados como balas de cañón, para animarte como te animaron otros ayer, mucho más que un Manque pierda o el Mucho Betis, porque eres mucho más que todo eso, siempre Betis, nuestro Betis, siempre.
Porque eres mucho más que un equipo de fútbol, simplemente porque tú siempre eres y serás mucho más que las cinco letras que nos ponen la carne de gallina cuando te vemos en cualquier lugar alejado de la ciudad, quizás porque tú eres el romanticismo hecho balompié...
Por todo eso y mucho más, aquí estaremos siempre para seguirte, porque tú simplemente eres eso que no se puede comprar con el dinero de un usurero, eso que no será nunca capaz de igualar los títulos de otros, y es que tú eres mucho más que todo eso, tú eres nuestro Betis y a veces no hay palabras para describir lo que se siente al ser tan tuyo como las trece barras, o el mostachón con las dos B de tu escudo.
Por eso estaremos el lunes en la Plaza Nueva, para demostrar que el Betis es mucho más que ciertas cosas, el Betis que nos legaron, el Betis que legaremos, que el año que viene jugará en la División de honor, porque ya es un honor para la liga Adelante o como se llame, tener al Betis entre sus equipos.

martes, 2 de junio de 2009

Un año en los carteles


Como pasa el tiempo, un año ya desde que nos sentamos delante de la pantalla del ordenador y decidimos dar rienda suelta a todo eso que un día callábamos.
Como pasa el tiempo desde aquel día, en que este aprendiz de novillero de tantas cosas, se presentó con la muletita muy planchada en el centro del ruedo de unas cuartillas en blanco con el firme propósito de publicarlas y citar con ellas al toro de la vida.
Es por eso que de espalda a la barrera, a la antigua usanza, brindo a todos aquellos que esperan mis letras cada día, a quienes disculpáis mis torpezas y hasta mis `espantás´, pues como dijera Rafael el Gallo, las broncas se las lleva el viento y las `cornás´ se las lleva uno, y es que a veces duele saber que puedes lastimar a personas que aprecias y quieres, por decir lo que consideramos nuestra verdad.
Así que no lo digo más, gracias a todos aquellos que me seguís, que no hay cosa mejor en esta vida que el sentirse correspondido y cada vez que leo un comentario o se que hay quienes entráis y comentáis que nos seguís, nos hacéis sentir, como si saliéramos por la Puerta del Príncipe.

Y llegaste


Llevaba tanto tiempo esperando ese momento, que cuando te vi acercarte entre la niebla y el rocío mañanero, sólo pude romper en sollozos...
Los trianeros aguardábamos junto al Simpecado y Tú, venías a lo lejos, vestida de sol, apartando las brumas, entre las tibias luces del alba que ya iluminaban los cielos ...
Cuanto soñaba volver a verte por Triana, cuanto tiempo había esperado tu llegada desde aquella ya lejana última vez, en que te vi volar, Paloma, por el Real.
Fue por ello que agarrábamos con fuerza ese cordón verde de nuestra medalla que es el nexo que nos une a ti en esas oscuras madrugadas, que cuanto sabe ese cordón de nuestras cosas, para que tu Rocío, nos empapara con tu luz.
Volvíamos a escuchar el sonido del campanil que te llamaba, rezábamos la Salve que Pablo, ese joven pastor que Tú pusiste un día en el camino de los trianeros, nos dictaba y el Simpecado aguardaba para traer a Triana la gracia de tu Rocío…
Tanto tiempo esperando que llegaras que cuando llegaste la emoción nos pudo y ya sólo sueño con volver a verte llegar, entre dos luces a Triana y enseñarle a quien viene, sangre de nuestra sangre, a quererte como un día aprendimos a quererte.

Fotografía: http://www.sienteconlamirada.com/

domingo, 31 de mayo de 2009

Aquí estamos otra vez...


Cuando Triana llegó directamente del camino, llenita del polvo que también, cubría literalmente la plata de la carreta, se debordaron tantas cosas, se cumplieron tantos sueños, se derramaron tantas lágrimas, tantas sonrisas, tantos abrazos, que todo lo llenó ese canto que engloba a esta Hermandad, que es tanto en esta romería, donde hay tantos...
Tanto que hasta los almonteños también cantaban con nosotros aquello de:
"...para decirte que te queremos, otra vez..."

miércoles, 27 de mayo de 2009

Triana se despide de Triana


Esta es la mañana más bella y alegre; a la par que triste; del barrio en el que un día vimos la luz primera.
Es esta mañana, en la que volveras a ver aquello que se lleva produciendo toda la vida, desde las las niñas de uniforme a las señoras, que antes también fueron niña de uniforme, que se acercan a despedir a la Virgen del Rocío antes de pasar por el puesto de frutas de Mora, como un día harán las niñas de uniformes de hoy.
Hoy verás las carpetas bajo el brazo y las gestiones inventadas para esta mañana pegarse la escapada y ver salir la carreta y volver a sentir la explosión y el júbilo del paso de la hermandad por el Altozano.
Sones del tamboril de Celedonio, los mismo que ayer fueron de Carmelo, chaquetillas blancas en las monturas y cabezas descubiertas, Triana igual que ayer, igual que siempre, que hay cosas que nunca cambian aunque cambien los tiempos y los hombres.
Sevillanas de ayer y de siempre, desde las de "Caracole descarzo va pa er Rossío..." a las de Paco Astolfi de "Una bandera y una bandera..." y aquella que es Santo y Seña, porque esta Hermandad de Gloria, Nació en la Cava, mientras pasa la carreta entre balcones colgados y calles perfumadas de romero.
Triana siempre, en San Jorge y en Castilla, la de las Salves y los cirios en la O, mientras la gente se arremolina detrás del Simpecado y hasta el Angelus en el Cachorro, nos recuerda a esa Triana profunda de los viejos corrales de la Cava en que se hablaba de Opá Cachorro y Omá Rocío.
Manos agarradas a la vara de la carreta para cumplir la promesa, por lo que sólo sabe Ella y que se cumplirá cuando la carreta llegue a la Pañoleta, y entre lágrimas y abrazos, Triana se despida de Triana...
Esa Triana que subirá la Cuesta, para llegar a ese arrabal trianero que se llama Castilleja y en donde Triana es más Triana que nunca, que al fin y al cabo Triana siempre fue una prolongación del Aljarafe, se despedirá de esa otra Triana que con lágrimas en los ojos volverá a cruzar hacia el Patrocinio con el único consuelo de una matita de romero de la carreta entre las manos.
Esa misma Triana que una semana más tarde volverá, cuando el sol de un jueves de primavera ya busque el Cerro de Santa Brígida y con las primeras luces del anochecer vuelva al barrio que la espera...
Pero la Triana que se queda esperando irá al camino, prendida, cual exvoto en formas de corazones, de la Virgen Chiquitita, que Ella, aunque deje el Barrio por unos días no se olvida, de quienes se quedan soñando con su vuelta.
Estas son las cosas de Triana, casi doscientos años de Rocío llenando de alegrías los caminos, , tan distinta, tan suya, tan eterna. Triana, igual que ayer, igual que siempre...

martes, 26 de mayo de 2009

Un cirio en la viga


La noche ya ha caido y alrededor del Simpecado hay un incesante goteo de gente que se acerca, oraciones en voz baja, una guitarra que suena y una voz que desgrana una oración sentida por sevillana, que hace bueno aquello de que "Triana le reza a la Virgen por sevillanas..."
El Simpecado tiene las luces encendídas y en la viga de madera, las llamas de los cirios, que traen aromas de esa Triana que se queda, esa Triana devota que la despidió en Castilla, esa Triana de la Pañoleta que la despidió con flores y velas, esa Triana de Castilleja que la despide con el corazón repartido entre el rojo de la Plaza y el azul de la calle Real y el verde trianero que los auna, en su día de fiesta grande cuando pasan las carretas.
Esos cirios, ofrenda de las advocaciones marianas trianeras para que a su hermana Rocío le brille más la mirada, y que ya hoy entregan todas las del barrio, pero que como en tantas cosas del arrabal, fuera pionera la hermandad de la O y que este año tendrán un recuerdo para quienes viven gracias a la vida donada.
De pronto suena una guitarra y una voz le canta a la Virgen Chiquetita, tras de la carreta alguien con lágrimas en los ojos se agarra a la plata que labrara Armenta y en las jarritas de la trasera, semiocultas entre las flores que exornan la carreta, las medallas de quienes la aguardan cuando pasada una semana vuelva a lucir por Triana el Simpecado de la Señora y la Reina.

domingo, 24 de mayo de 2009

Volver


Cada 24 en el calendario es una fecha especial en nuestra vida marcada siempre por lo que aprendimos, pero cuandondo llega mayo, es volver al colegio, a las raices de donde venimos, al viejo patio, a oir la sirena de Básica, a los Buenos Días de cada mañana, a esas palabras que escuchábamos en fila y que por más que pase la vida se quedaron grabadas para siempre en nuestro día a día.
Es volver al día de nuestra Primera Comunión, volver a aquel campo de fútbol, al ambigú de Juan, la librería de D. Ubaldo o las novenas en el patio.
Como cada 24 de mayo, volveremos a revivir los momentos vividos, volveremos a reencontrarnos con quienes compartimos quizás aquellos años más importantes de nuestra vida, pues todo lo que vino después siempre vino marcada por aquella divisa de D. Bosco que sus hijos casi sin darnos cuenta nos grabaron: Ser honrados ciudadanos y buenos cristianos.
Pero hoy 24, tendremos un reeencuentro con esa Madre que siempre nos espera, esa que llegó a Triana y se sentó, para decirnos con ese gesto que era tan de nosotros como nosotros mismos, esa Madre que hoy saldrá a nuestro encuentro, echando de menos quizás aquellas otras veces en que cuando las cosas se torcían eramos nosotros los que ibamos a su encuentro, cruzando la puerta siempre abierta de su Casa. Por que pasará la vida y nuestros problemas serán tan distintos pero Ella y su Auxilio siempre permanecen, para recordarnos que en las horas de la luchas siempre será nuestro consuelo.
Hoy volveremos a Triana, para reencontrarnos con Ella, pero también con nosotros mismos, porque Ella siempre nos aguarda para ser nuestra Auxiliadora.

Cruz de mayo



Te acuerdas de aquel paso que hicimos, apenas levantabamos dos palmos del suelo, tú con el tambor, mi hermano de capataz y yo de costalero...
Te acuerdas de aquel incensario en aquella Pepsi-Lata, y de aquella cruz de guía con dos palos, como cambia la vida...
Quien pudiera recuperar aquellos años que ya no volveran, esos que revivimos al ver de nuevo acercarse el pasito, con ese monte hecho de flores de papel, con toda su gracia en sus andares y sus niñas con la limosnera que te piden "una limosnita para la cruz de mayo"...
Recuerdos de nuestras Cruces de Mayo, esas que se fueron para siempre aquel año en que por primera vez acompañamos a nuestro padre a sacar la papeleta de sitio del Gran Poder.
La vida cambia y lo que ayer era impensable hoy lo vemos como lo más normal, por eso valoramos aún más el pasito que nos cruzamos esta tarde, frente a la perdida de mesura que nos encontramos en estos días, policia municipal cortando el tráfico y banda de música incluida, con costaleros que gastan en "aftershave" más de lo que gastamos nosotros hoy día...
A veces muchos deberían de pensar a que juegan a ciertas edades.

viernes, 22 de mayo de 2009

Morante es el arte


El Arte viene buscando arte, para cantar, para herir, para sentir, para tallar, para pintar, para soñar...
Verónicas de cante grande, de cantes por tonás y soleares al son de vieja fragua, verónicas que buscan artistas, que con sus manos interpreten la plasticidad de quien con los pies asentados en la arena, llevaba embelesado a un torito en el capote con la gracia de sus muñecas, como hizo, el Arte, Morante, sobre un lienzo llamado Alboroto.
Verónicas que buscan poetas de arte mayor, para que le canten romances de valentía, a este nuevo rey de la torería, que trae hoy el aroma eterno del toreo de ayer y del toreo de siempre.
Pinceles que plasmen sobre el lienzo moreno la gracia de su galleo por chicuelinas, que pureza, que parece de la Alameda, que embeleso, que son , que torería.
Ahora por delantales, pies juntos, sabor de San Bernardo y la gracia de la media, no forzada... Y la plaza en pie que machada, cuando la muleta aún espera en la barrera, planchada.
Y ya inicia la faena, el burel viene al cite, vaya como va, que serenidad, como burla la embestida, será verdad o será mentira, que sinfonía…
Morante es el arte y por eso no le hacen falta medallas que nos hagan creer lo que no se cree, que nuestro dogma de fe, se hizo hoy realidad sobre la arena venteña, como ayer lo hiciera sobre el albero de la Maestranza y mañana quien sabe donde será…
Ahora ya son legión quienes creen en él, igual que desde que despuntaba de novillero ya creíamos sin ver, pero que más da si el arte no sabe de antigüedad...
¿Será por que Morante es el Arte, o quizás, por que el arte se llama Morante?

lunes, 18 de mayo de 2009

Por la calle Rocío


Había ya dejado la calle Pureza el Milagroso Simpecado, llevado por sus hermanos y se disponía a cruzar por esa calleja con el nombre de Rocío.

En las espaldas -Regina Roris, Ora Pro Nobis- se clavan las miradas de quienes penitentes gloriosos la siguen prendando de exvotos en forma de oraciones y con aire de fiesta grande la comitiva se va introduciendo por esa calle que hoy es de adoquines y hasta ayer fue la última calle de Triana que tuviera cantos rodados.

La luz de este domingo de Pascua florida parece hacerse distinta hasta cuando llega a esta calle, donde al Milagroso Simpecado lo espera esa Triana pura, que adorna sus casas, llenando sus balcones y ventanas de mantones y aguarda el paso de la Virgen del Rocío sentados a las puertas junto a sus fachadas recién encaladas.

El Simpecado por la calle Rocío es una estampa sacada de otras épocas, aunque ay, ya no haya colgaduras y en sus balcones los geranios y las gitanillas se hayan trocado en los jaramagos que anuncian la muerte por abandono.

Todos se fueron marchando, pero aún quedaba esa casa de trianeros, que aguardaban a la Virgen con su colcha roja y el cuadro de la paloma, sus geranios en las ventanas y su gente a la puerta, que parecían ser el único reducto de esa Triana de siempre, que se resitía a que el tiempo le quitara las formas heredadas.

Pero este año, ay alma mía, en ese balcón no había vida, ni colcha roja con el cuadro de la Paloma de Maireles, que la casa aguardaba, cerrada como nunca, las persianas echadas y sólo las macetasde geranios daban vida a sus balcones.

Sabemos por que creemos, que en la calle Rocío de la gloria estará llena de macetas con geranios y los balcones del cielo estarán repletos de mantones y colchas de encaje.

Pero necesitamos recuperar esa Triana, que no entiende de fachadas de colores ni de faroles de forja, esa Triana de siempre, que cuida sus macetas de geranios y que al paso de la Virgen del Rocío cuelga sus balcones.

Ya la calle Rocío no es lo que era, pero al paso del Simpecado, aunque ya no haya ni geranios ni colgaduras, siempre quedará en nuestro sueño el recuerdo de otros tiempos, no tan lejanos, donde la vida era una fiesta.

sábado, 16 de mayo de 2009

Lágrimas por José

Por los terrenos que pisaba Juan Belmonte, dicen que el Guerra había sentenciado, "Daos prisa para verlo torear porque, si no, no lo veréis" y hasta Valle Inclán le dijo un día que sólo le faltaba morir en la Plaza, a lo que el genial torero sólo pudo responder con su media lengua, "se hará lo que se pueda D. Ramón, se hará lo que se pueda".
Frente al toreo revolucionario de Belmonte, estaba la perfección académica y técnica de José , de quien por los conocimientos de las reses, los terrenos y las suertes, llegaron a decir que bien parecía que lo hubiese parido una vaca, por eso, la conmoción de la noticia de que en Talavera, un insignificante toro de la Viuda de Ortega de nombre Bailador, había truncado la vida del rey de los toreros, cambió la lógica y hasta el rumbo de la historia de la tauromaquia, tanto que en la partida personal que de cara a los públicos, mantenían ambos toreros, el Pasmo de Triana, llegaría a afirmar muchos años después, que fue José, quien realmente le ganó la partida de la gloria.
Han pasado casi noventa años de la desgracia de Talavera, pero a pesar de ello el mito de José sigue vivo, tanto como la grandeza de la fiesta; esa que tan bien se refleja en la fotografía de Ignacio Sanchez Mejías velando a su cuñado; y es que la fiesta no murió a pesar de lo que dijera Corrochano impactado por el suceso y la perdida de uno de los pilares en los que se sustenta el toreo moderno.
Y es que cuentan que la conmoción, fue tan grande, que ese año por Joselito hasta estrenó lágrimas de verdad la Virgen de la Esperanza.

viernes, 15 de mayo de 2009

Madre, tengo dos amores...


La Novena de este año a la Virgen del Rocío en Triana está siendo muy especial, distinta porque ha vuelto, tras algunos años, la carreta al altar para que sirva de baldaquino al Milagroso Simpecado pero también distinta, por cuanto trasla reja de la Capilla Sacramental de Santa Ana nos aguarda la Esperanza.
La otra noche había quien recordaba que esto no ocurría desde los tiempos de San Jacinto y que en este año tan especial para Triana y su Esperanza esta circunstancia aún resaltaba mucho más.
Anoche el coro de las hermanas, cantó aquella sevillana que tanto le gusta a algunos amigos míos que tiene la doble militancia trianera en las devociones compartidas entre Evangelista y Pureza.
Esa que habla de dos amores que le quitan el sentido a tantos trianeros, sin por ello olvidar también que hay quienes comparten su devoción por la Reina de las Marismas con las otras grandes devociones del barrio, pero en estos días tan especiales no quiseríamos dejar de recordarlos.
Este año el Simpecado no entrará en la Capilla de los Marineros y no sabemos si escucharemos aquello de "canta Triana una Salve a la primera Mujer..." pero si sabemos que en estas noches muchos se detienen antes de irse para sus casas, rezándole una Salve a la Señora de la Arrogancia y dándole las buenas noches al Simpecado de Triana.
Cuando pasen unos días, la Esperanza despedirá a la Virgen del Rocío desde su paso de palio, y tantos trianeros entonces perderán los sentidos entre sus dos amores compartidos, la Morena de Triana y la Pastora almonteña.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La pértiga de la paloma


Un año más, casi sin esperarlo volvimos a reencontrarnos, pasa la vida, pasan las novenas, y aunque ya no haya suspiros a nuestras espaldas, sabemos que Triana siempre permanece fiel a los pies de su Simpecado en estos días de cultos en Santa Ana.
La carreta de los infantes reluce esplendorosa, quizás porque sabe con pena que estos días son suyos, porque su labor de plata vieja, ya sólo reluce en la Real Parroquia en que vuelve a servir como baldaquino para la Virgen Chiquitita y a enmarcar a Señora Santa Ana.
Un escalofrío nos recorre al avanzar por el pasillo, pasan los años, pero hay cosas que no cambian, el ropón verde, sin más escudo que nuestra medalla, como siempre fue, que no hay mejor Triana que la que no cambia, sin desgracidamente los guantes verdes que José María, "el Peinaíto" como lo llamaba cariñosamente "Chama" compró un día en la Guantería Pino, y las nubes de incienso que nos recuerdan aquellas otras novenas y aquellos otros cultos que tanto unían a quienes uníamos bajo un mismo latido, a San Lorenzo y Triana.
Hoy, como ayer, un año más, casi sin esperarlo, volvimos arrodillarnos ante sus plantas y en cada golpe de pértiga iba el recuerdo, (José María, Marce, Salva, Enrique, Chusquito, Pedro, José Carlos...) de quienes durante tantos años vestimos aquellas dalmáticas, en la Basílica o en Santa Ana.

martes, 12 de mayo de 2009

Novenas de San Jacinto


En estos días de novena, cuando la pértiga de la paloma ha resonado en lo más hondo de nuestro corazón, tras golpear sobre el mármol de Santa Ana, nos han llegado los recuerdos de aquellas tertulias interminables en las que alguien nos contaba, de aquellas novenas de San Jacinto.
Aquellas novenas de las que apenas tenemos recuerdos, como sólo recordamos aquellas entradas esporádicas en San Jacinto de la mano de nuestro abuelo los domingos por la mañana, en aquella iglesia tan grande sin cofradías de la que, vaya usted a saber porque, siempre nos llamaba la atención el altar donde recibía culto, aquel Simpecado de la Reina de las Marismas, con aquellos exvotos que prendían del dosel.
Hemos conocido por fotografías, aquellos altares de novena, altares de otros tiempos, en aquel presbiterio de San Jacinto que permitía montar no sólo la carreta, sobre el altar de plata de la Amargura, sino todo lo que se le pudiera ocurrir a aquel prioste de priostes...
Por eso, cuando tras escuchar la Padre Quevedo, he pensado como serían aquellas novenas de San Jacinto y he recordado aquella sevillana del coro:
Yo sueño con San Jacinto, un Jueves por la mañana...

jueves, 7 de mayo de 2009

Declaración de amor


Dicen que no hay mejores ni mayores amores, que aquellos que además de sinceros te son correspondidos, dicen que no hay amores que más te marquen que aquellos amores primeros, que por mucho que pasen en la vida serán para siempre, ese que te elige y tú eliges sin entender ni el como ni el porque y que siempre está ahí como referente de tu existencia. Algo así es lo que nos ocurre, con nuestra Hermandad del Rocío de Triana.
Nunca olvidaremos aquellas novenas en Santa Ana con el incensario o la pértiga de la paloma, que cada año por Pascua florida nos esperaba, con ese altar con reminiscencia de San Jacinto y Paco Astolfi, con la carreta de los infantes y la solemnidad de las cosas bien hechas. Tanta Triana aprendimos en aquellas novenas, de abanicos y suspiros trianeros, de señoras en los primeros bancos, de toses de asfixia por el humo del incensario, de medias sonrisas y guiños de ojos al vernos vestidos con el ropón verde, que hoy, cuando todo eso ha pasado, nuestra fidelidad volverá a ser correspondida cuando el Simpecado, recorra la Cava y nos reencontremos con la Virgen Chiquitita por sus calles o en cualquiera de estos nueve días sentado en una silla de la Real Parroquia trianera.
Y volveremos a ser aquel adolescente, casi imberbe que esperaba en la sacristía de Santa Ana, al que un día transmitieron tantas cosas y que hoy sólo sueña con que llegue el día de legarlas a quienes ya viene soñando con un Pentecostés de marismas.
Hoy como cada año, el Simpecado volverá de Evangelista a Santa Ana entre una alfombra de romero y balcones engalanados y volveremos a disfrutar como la primera vez que nos invitaron a cogerlo y recordaremos aquellas palabras de un viejo trianero de los de San Jacinto:

"-Niño coge alto el Simpecado, para que lo vean bien las señoras de los balcones…"

Triana, siempre Triana, Rocío siempre y el Simpecado alto, hoy se colgaran los balcones y las calles con romero, como aquella sevillana de siempre, hoy por Triana cruzará ese cachito de cielo en el que se enmarca la Madre de Dios y yo, enamorado, iré junto a Ella, soñando con quienes ya seguro sueñan con Ella, de tanto como le pedimos, para que no se salgan de su senda y les quede el legado de ese amor que su padre hoy proclama a los cuatro vientos.
Hay amores que marcan y dejan huella y seguramente nuestra vida no sería la misma si no estuviera en Ella nuestra Virgen Chiquitita.
Hoy, con la luz del anochecer llegará a Santa Ana, el Milagroso Simpecado de la Virgen del Rocío, sonaran altos los cohetes, sonaran los sones que Celedonio aprendió de su padre Carmelo, sonarán las sevillanas de siempre, esas que dicen que una Hermandad de gloria nació en la Cava, pero nosotros paralizados por la emoción sólo atinaremos, como tantos otros días al pasar por su puerta a murmurar para nuestros adentros, aquel Ave María por sevillanas que dice:

"Dios te Salve María Sol y Rocío..."