viernes, 5 de junio de 2009

Adiós, tesoro marimeño


Atrás quedaron ya los cohetes, que anunciaban tu llegada por La Pañoleta, atrás quedó la Marcha Real a los sones de la gaita de Celedonio, que es marcha granadera que avisa que la Virgen Chiquitita nos va a pasar revista por Castilla y San Jorge.
Atrás quedó la primera de las últimas Salves en el Cachorro y los Vivas en La O al compás de las campanas, atrás quedaron ya los balcones engalanados y las petaladas, atrás se quedaron las miradas atrás con lágrimas en los ojos desde el Altozano a los momentos vividos durante siete días, y atrás quedó la Salve en la Estrella previo al adiós de sus carretas...
Ya el prioste, con la emoción contenida dio los últimos vivas al descender con cariño, delicadeza y esmero al Milagroso Simpecado desde la carreta de plata y las últimas sevillanas parecen resistirse a despedir a la Virgen en el umbral de su Capilla.
El Simpecado vuelve a Casa, ya suenan las guitarras y las voces trianeras cantan y nuestro alma llora por que "Te saludamos Blanca Paloma, te saludamos Madre de Dios...", y ya sólo quedan los recuerdos que durante todo un año nos acompañará y que pasan por nuestra cabeza mientras cantamos la Salve,"...si algún día tu senda dejamos, llévanos al redil con tus manos..." y sonarán los vivas de rigor, mientras nos acercamos a besar el Simpecado y suenan las voces trianeras que que cantan aquello de "Adiós Blanca Paloma, Adiós Tesoro Marismeño..."
Pero sabemos que el Adiós no será hasta el año que viene, porque ya esta mañana pasaremos por su casa para rezar el Ángelus al son de un Dios te Salve maría, Sol y Rocío y cada noche su medalla velará nuestros sueños a la espera de un nuevo Pentecostés...

Fotografía: J. Corchero