domingo, 21 de marzo de 2010

Balcón desnudo



Cuando apenas quedan horas para iniciar los ritos que bien guarda la memoria, cuando ya las papeletas; este año una más, pura simbología de que lo que un día recibimos y que ya empezamos a ofrecer a quienes ya han llegado; descansan sobre el viejo escritorio y en el soberao están las talegas (donde se guarda aquel hábito que espera durante toda la vida el momento, que habrá de llegar) junto a los espartos con su aroma  y los machos de cartón de la Alcaicería, esta mañana se ha cumplido un nuevo rito que anuncia la llegada del tiempo durante toda la vida anhelado.
Cuando ya el aire trae a los herrajes del balcón los primeros aromas de los azahares, tras este año duro de  lluvias y de calores, de fríos y de calimas, éstos sienten ya la ausencia de quien durante todo este tiempo fue su compañera, el abrigo al que aferrarse, el símbolo de la luz de la mañana de palmas y olivos, del que han sido desnudados y ya aguardan el momentos que de nuevo, aquellos lazos que son el mejor honor a Dios, se vuelvan a asir a ellos para sujetar a la nueva palma que ya espera de ser bendecida en la mañana de hosannas y aleluyas, para volver a lucir en el balcón cuando la Gracia y la Esperanza de nuestra vecina deje el aroma de su fragancia en nuestras pupilas.
Alguien dijo que la vida es una semana, y a una semana de la gloria de la vida , ya nuestro balcón espera que llegue la mañana de su Domingo de Ramos, para estrenar la vida que un año más está a punto de empezar.

1 comentario:

Enrique Martín dijo...

La imagen de la foto me recuerda cuando era niño, cuando la palma del balcón era ya casi un escobón y el momento de sustituirla por la nueva el Domingo de Ramos.