miércoles, 12 de marzo de 2014

El ADN del Museo

En Cuarentena...



Para cuantos conocemos la Semana Santa actual sería imposible de ubicar al Museo lejos de la jornada del Lunes Santo, pero hubo otros tiempos en que el Museo fue una Hermandad de Viernes Santo, con un sólo paso a manera de Calvario, y con una iconografía tan alejada de la que estamos acostumbrados. Pero todo aquello que un día fueron, a pesar de las modas y de las formas evolucionadas con el tiempo, en las cofradías permanecen y ese ADN vuelve a salir cuando las ocasiones lo imponen. Así en el pasado Vía Crucis el Museo dio muestra de todo aquello que fue, y que no olvida, con un cortejo plagado de pequeños detalles que no eran ajenos a quienes acostumbramos a acompañar a la cofradía cada Lunes Santo. El Museo fue tan Museo como siempre, y si alguno nos contaron la guasa de compararla desde dentro como una tarde de Curro Romero –silencio en el primero y dos orejas y vuelta al ruedo en el segundo- la hondura que mostraron el pasado lunes demostraba las formas que no se apenden, por que se heredan con los siglos.


Fotografía: (Vía Twitter).@salvita1996


domingo, 9 de marzo de 2014

La vida es una viñeta

En Cuarentena...

Confieso que de niño apenas me gustaban los tebeos, aunque los veranos de Sanlúcar me hicieron conocer no sólo a Mortadelo o Filemón sino al Guerrero del Antifaz o Roberto Alcázar y Pedrín que nos compraban en los puestecillos de la feria del libro en la Plaza Cabildo. Desde hace unos años nuestros amigos "los Da-Da" (Damián y David Díaz Cantelar según Paquiño Correal) nos tienen enganchado con sus Viñetas Cofrades esas, que como contaron en la presentación del cuarto número surgió en estos momentos de descenso de trabajos por la crisis.
Acercar la Semana Santa por medio del cómic me pareció una genial idea, tanto que ya hemos tenido que renovar algún número que ha terminado seriamente perjudicado por el uso del mismo junto a  mis hijas, así que cuando ya está la Cruz de Guía de su portada -y que cruz de guía!!!- en la calle sólo nos queda disfrutar de sus cuidados contenidos, y es que si según Caro Romero la vida es una semana, ésta bien que cabe dibujada en una viñeta.

viernes, 7 de marzo de 2014

Torrijas

En cuarentena...


Como cada año, en este día, cuarenta ya, aquí están, las torrijas que vienen del alma, llegan enmeladas de estrellas, con el sabor que impregnan los caldos de Sanlúcar, de unas manos, que siguen guiando a otras manos que aunque aquellas ya no esten, su sello siempre permanece como mejor regalo de este día.
Traen estas torrijas de hoy, el sabor de lo cotidiano, que se transmite en los mismos fogones, y aunque pasen los años, son fieles a su cita, porque ellas no entienden de ausencias y si de la presencia que se mantiene en quienes nunca se fueron, porque siempre están muy firmes en nuestro recuerdo.
Y así, con la vira de oro de esta tarde de marzo, han vuelto, como las colas ante ese Cautivo en San Ildefonso de viejas estampas guardadas en desgastados devocionarios, y como los besos del Talón de San Lorenzo, esos que hoy se comparten con las manos de una Madre, manos que hoy se ofrecen y nos traen el mejor regalo, el de las torrijas que siempre vuelven cada siete de marzo.

jueves, 6 de marzo de 2014

El pebetero

En cuarentena...


La monotonía de estas tardes de Cuaresma en el despacho, se rompen con los sones de los Gámez o los Font, la rutina de la tarde se hace más llevadera escuchando los compases de Macarena de Cebrián, el sólo del oboe de un trío de capilla y por supuesto con el aderezo del humo del incensario que al estar posado en la mesa nos trae recuerdos del pebetero.
Ese pebetero, que nos retrotrae a una tarde de primavera y a la plaza, siempre la Plaza, cuando el humo que desprende envuelve de misterio la atmósfera que rodea al pasaje evangélico, mientras que hoy, llena de aromas nuestra labor a la par que la luz va avanzando cada tarde, siempre de frente, ganando con valentía la batalla de la primavera, sobre el invierno que se aleja dejando los fríos de cada madrugada.
Las tardes de Cuaresma en el despacho tienen el perfume de la vida que nos llevan irremediablemente hacia esa tarde en la que nos alejaremos para siempre vestidos de nazarenos con el único perfume de su esencia.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Ya has llegado...

En cuarentena...
Ya has llegado, como el azahar al naranjo, como la luz que cada tarde avanza más allá de la cornisa del Aljarafe, como la pancarta que cruza de punta a punta la Puerta Carmona, como el sonido de aquella vieja saeta de Centeno... Ya has llegado, como siempre, como volvieron las golondrinas a las cornisas, y los vencejos a la plaza, que este año estrena la desnudez de las palmeras que tantas veces rodeamos de niño en aquella mañana de domingo de Función Principal con aquella medalla al cuello que casi nos llegaba a las rodillas.
Ya has llegado, trayendo la ceniza que nos señala la frente y nos marca el alma, han vuelto los nazarenos a la consola de la entrada y a reflejar tus ojos, en esos ojos que hoy se miran en el escaparate de La Campana... Y así a partir de hoy, cuarenta días y cuarenta noches, para vivir y revivir lo que nos quedará eternamente marcado a fuego en nustra memoria, esa que nos lástima con su recuerdo en fechas lejanas a los días del gozo. 
Ya has llegado, y ahora quiero escucharte, sentirte, vivirte y preparar todo aquello que nos espera, porque de nada serviría todo esto, si no supiéramos que has llegado para hacernos sentir sencillamente el eterno triunfo de la vida.

viernes, 21 de febrero de 2014

Veinte años

Ha sido al abrir un libro, y ahí estabas tú, en aquella vieja foto de un lejano Jueves Santo en ese mismo lugar, que siempre ocupamos los tuyos. Sí allí, en una Campana tan igual y tan distinta, sin vallas, con sillas de eneas, vendedores de arvellanas y el que pasaba vendiendo 'er Pograma'... Tarde de Jueves Santo, de mantillas por San Lorenzo, besamanos y Oficios y el olor inconfundible de la candelería gastada, y mientras nosotros en La Campana, contigo, pidiendo caramelos y cera, mientras pasan Los Negritos y a lo lejos ya se acerca la Cruz de Guía de Santa Catalina... Cuantos recuerdos contigo de aquellos Jueves Santo en que nos quedábamos de tu cuidado, y recordar de nuevo la anécdota del abuelo de aquel año que salió en esta Cofradía con las sandalias de su hermana Reyes, -¿pero abuelo si tú no eras hermano...?
...Y ya se acerca el paso de la Virgen de las Lágrimas, pura miel chorreando en sus platillos de cristal mientras ya hay quien espera con impaciencia a su Victoria...
Días felices de una primavera que se fue, igual que un día llegó aquella mañana, que ya no verían tus ojos, de primer domingo de Cuaresma, tíbia que cuentan algunos, pero para nosotros fría como la escarcha en que casi sin darnos cuenta eramos ciegos errantes no queriendo ver la realidad que se mostraba ante nuestros ojos...
Cuando se cumplen veinte años de aquella mañana en que sentimos la realidad vacía de la vida que se había marchitado, comprendimos al poeta de Moguer, con su huerto,su pozo, su árbol verde y sus pájaros... pero sabemos que miestras te tengamos en nuestro pensamiento aunque sólo sea un segundo, al buscarte entre las estrellas, siempre estarás con nosotros.
Que nuestra vida pasa, unos se van y otros llegan, igual que un día marcharemos nosotros, pero el legado siempre queda, plantado en el huerto de nuestras vidas, bajo el mismo sol y el mismo cielo, siempre el recuerdo de lo que aprendimos de tí, mientras sigue, siempre sigue, el sonido de los pájaros cantando.

martes, 11 de febrero de 2014

Paulita y la ciclogénesis


Anda el tiempo revuelto, más que revuelto, removido, desde el enfrentamiento de las figuras y la empresa Pagés, comunicado va, comunicado viene, y el silencio maestrante que hoy visten de Esperanza pregonera, mientras una obra (de arte?) sigue secuestrada a estas alturas, para no tener que responder a todas esas preguntas de cánones, contratos y parabienes que nunca harán quienes usted y yo estamos pensando...
Y en medio de estos temporales en el que el único perjudicado es el aficionado que pasa por taquilla,  nos encontramos con Valdemorillo, la vuelta de Escribano y con una ciclogénesis explosiva llamada Paulita, del que hace años nos contaban y no paraban quienes tuvieron la oportunidad de verlo, pero que nosotros apenas pasamos de verlo alguna vez anunciado en El Puerto y como siempre en Zaragoza.
Y es que Paulita, la otra tarde nos conmovió con esa verdad que atesoran aquellos toreros que tienen una verdad que decir y la cuentan, esa verdad que tienen los elegidos, aunque toreen poco y encima no los veamos, y lo que es peor, apenas nos lo cuenten. Paulita fue en la tarde del pasado domingo esa ciclogénesis explosiva que tanto busca el aficionado pero que ay, es tan rara como el propio fenómeno meteorológico, por eso sería tan necesario verlo de nuevo y confirmar que aquello, afortunadamente no fue la conjunción de temporales en días revueltos para la Fiesta.

Fotografía: @nayademh vía @elesporton

martes, 7 de enero de 2014

El invierno llega ahora




El invierno, de verdad, llega ahora, cuando la espalda de la carroza de Baltasar se aleja entre el gentío y el ruido que hacen las máquinas de Lipasam retirando los caramelos de las calles, porque el azúcar con los neumáticos de los coches no chirría como la cera.
El calor hogareño de la mañana de la Epifanía, nos hace revivir la ilusión al contemplar las miradas de los niños y tras el almuerzo y apenas la sobremesa, al salir para San Lorenzo sentiremos la bofetada del frío nuevo, ese que ya avisa de lo que nos viene y como los hay que se resguardan de él, cual correo del Zar, bajo el abrigo de paño de las ocasiones contadas.
En la Plaza ni el café de El Sardinero calienta, y sólo al entrar en el Templo entra el cuerpo en caja, tras pasar la frontera del atrio, después vendrá el pestiño repetitivo de cada año, que en estos días se hace aún más intragables, y tras ello la Protestación de Fe entre sones de El Lazo que no han variado a pesar de algunos.
Ya la luz de la cera iluminará la pared almagra, algunos desafiaran al frío sin abrigos, como se desafía con el ruán la noche tibia de abril, y otros tomarán el paño, para volver a cumplir el rito de acompañar al Gran Poder bajo palio y manchar por vez primera de cera la ciudad… Minutos más tarde, todo habrá pasado y el frío de verdad nos recorrerá el alma al volver a casa por última vez bajo las luces navideñas.

Mañana a esta hora, ya sólo nos quedará el invierno, y los gestos -Pasión de Cristo, confortanos-, que poco a poco el tiempo quiera regalarnos, desde la la luz que a lo lejos avanza en los atardeceres trayendo los primeros reflejos dorados en la alta torre al del azul del cielo, con un sol que aún no calienta y que en la sombra, nos helará el alma.
Porque enero es largo y duro, y febrerillo desde la Candelaria hasta Carnaval… puede serlo aún más, con la locura que siempre este mes llevó a cuestas. Aunque siempre nos quedará el consuelo de que sólo quedarán tres lunas para Parasceve.

Fotografía: @jimenezalcaide

lunes, 2 de diciembre de 2013

Volver





Andamos en estos días de frío, vísperas gozosas de los Gozos de Diciembre, pensándonos si volver a retomar los trastos del blog y he aquí que casi sin pensarlo dos veces hemos vuelto a retomar el hatillo con el capote plegado y la vieja muletilla con el estaquillador rajado y aquí vamos de nuevo, sentados ante la pantalla y el teclado. Y que mejor vuelta que con los sones del viejo tango de Gardel, Volver, veinte años después, como pasa la vida, donde estábamos hace veinte años cuando nos poníamos el mundo por montera, unos tenían pelos y otros no peinaban canas…
Aquí cuando estamos al borde de la cuarentena, y a pesar de las obligaciones familiares y laborales somos aún capaces de sacar el viejo Peter Pan que nos acompaña y contemplar como pasa la vida ante nuetros ojos.  Porque en esa bendita ilusión iniciada hace veinte años y que hoy la ves reflejada en quienes apenas habían nacido entonces ves, de nuevo aquel que un día fuimos… La vida como un soplo pasa, pero en el poso de nuestra alma siempre suena, como entonces, la voz de Gardel recordando a quien un día fue y hoy somos, simple y llanamente porque veinte años no es nada.  

lunes, 27 de mayo de 2013

Pepe Luis



Nunca lo vi torear, más que por las viejas fotos de Arjona o los videos de Achúcarro, pero de tanto escuchar sus tardes de gloria en boca de mi abuelo, casi podría soñar como aquel torerillo rubio cruzaba a hombros por las callejas de Santa Cruz camino del barrio de San Bernardo. 
Como olvidar el recuerdo de aquel día de la Virgen de los Reyes - habrá una fecha más sevillana- en que aquel anciano nos contaba la alternativa del torero por excelencia de Sevilla, purísima y oro el vestido, como un seise y el poema eterno de Duyos: La verónica de olor, el molinete de fuego, la chicuelina de nardo,  la gaonera de incienso... Y el niño-que era yo- lo soñaba, muy serio, meciendo los brazos a pies juntos con aquel capotillo encarnado de nuestra infancia, en aquel corredor donde pasaban las horas jugando a emular al torero de nuestros sueños. Torear todo el calor de la tarde, se deshace en blando céfiro,Torear así, parece muy facil. Es como un juego...
Y así tantas tardes cargadas de la gloria efimera del juego, -Niño que tú te llamas así, Pepe Luis por mi torero..., recuerdos, de escuchar nombrar a Pepe Luis casi como alguien más de la casa cuya afición se iba metiendo en nuestros adentros... casi a la par que resuena Duyos: Pepe Luis, Pepe Luis Vazquez, anda dime tu secreto... Si he 'nasio' en San Bernardo, ¿es que no basta con eso?
Y aún recuerdo aquella tarde de Miércoles Santo, en que le di la mano al Maestro, con la timidez de un chiquillo que se encuentra con el héroe inalcanzable y que te responde con tanta sencillez en el gesto...
Pasó el tiempo, y aquel que me puso el nombre de su torero se marchó con su Gran Poder, y las casualidades de la vida nos llevaron a trabajar junto a la Gran Plaza, en Beatriz de Suabia, y a cruzarme tantas mañanas con el Sócrates que ya por entonces era Homero, lejanos los días de gloria del colegial tímido de resplandor trigueño, pero que aún al menos para mi, mantenía las formas de sus andares del arrabal torero... Y aún se me quedó grabada aquella frase suya del día de la inauguración del monumento, cuando dijo aquello de que ya para siempre miraría con los ojos del alma a su plaza... No cabe más sencillez ni toreria de quien fue el torero de tantas generaciones.
Cuando me cuentan que se ha ido, siento que con él se va para siempre la Sevilla de mis abuelos, la de mi niñez de juegos de toros y la de ese cuento pueril que termina contando como va un torerillo a hombros camino de San Bernardo, la que te enseñó a contemplar los golpes en el palio de la Virgen del Refugio y los bordados toreros de su saya, de quien sin saberlo aprendimos a mecer un capotillo encarnado a pies juntos o a coger una toalla con una percha con forma de cartuchito... Con Pepe Luis se va la Sevilla que un día nos legaron aquellos que nos contaron el cielo de Sevilla surcado por el Zeppelin, y a reconocer las espadañas y las torres desde las azoteas... Se va la Sevilla que nos legaron y empezamos a perder esa Sevilla que nos gustaría que no se perdiera para legarsela a quienes ya vienen soñando lances a pies juntos y cartuchitos de pescao en un corredor...
Tantos sueños compartidos y tanta Sevilla por descubrir, verdad Pepe Luis, esperanza floreciente, sangre de herencia a la que esperamos ver pronto sobre el dorado albero para volver a soñar despierto la verdad de  aquellos versos de Duclós: Él entorna así los ojos y está un segundo muy quieto, en una mano el capote, la otra en el burladero, y la vista en los toriles donde asoma el toro negro...

martes, 23 de abril de 2013

La media que rompió la Feria


Sí, ya lo se, que ha pasado una semana desde aquel momento sublime que duró una eternidad y que quizás sigue durando, en quienes sentimos como se paró el tiempo. Sí, ya lo se, que después han pasado tantas cosas, desde Sevilla a Bostón pasando por la calle Gitanillo de Triana y terminando en Escribano con Datilero... Pero el tiempo, a pesar de todo, sigue parado justo desde ese momento, cuando las manecillas del reloj del antiguo Palco de la Diputación marcaban las 7 menos 10 de la tarde del lunes 15 de abril, festividad de San Telmo... y desde entonces la vida fue otra, aquella media que rompió la Feria y ya nada fue igual, alguien nombró después a todos los genios que han toreado con un capote, pero para entonces ya estábamos extasiados por el aroma inconfundible -de Triana, de San Bernardo, de Camas...- del sublime genio cigarrero, que devolvió al albero todos aquellos sueños pasados, toda ilusión que era tangible realidad y no quimera. Y desde entonces, no hay hora que no seamos capaz de intentar emular al soñador, al artista, al que nos hace soñar y torear al aire aunque sea con una simple servilleta para emular al torero que hizo creer a tantos incrédulos, a quien llenó de fe tantas ilusiones muertas, porque hasta quien no lo vió, y hasta bromeaban con la media tostada del desayuno o con la media botella de Manzanilla (San León... por supuesto) de la primera mañana de Feria, se rendían ante la evidencia de la realidad cautivadora de la reproducción sin alma de aquella media por la foto del periódico o la imagen de televisión enlatada horas después.
Morante, con su media despertó a tantos dormidos y paró los corazones de quienes quedamos ciegos por el rayo de luz inalcanzable de su torería y desde entonces, igual que Pepe Luis espera con su cartuchito de pescao mirando eternarmente a su Plaza, Manolo Vazquez espera de frente en la eterna tarde de un día de Corpus y Curro vuelve a hacer su desplante ante el Flautino del aire del Arenal, Morante sobre el mismo monte del Baratillo cinceló con el bronce de sus muñecas y la fragua de su capote el mejor monumento que pudo hacer un torero a una media verónica.... Esa que aunque algunos sigan sin creerlo, sigue dando en lo más profundo del alma, de quienes lo vivimos una tarde de toros en Sevilla.

Fotografía: López Matito http://www.lopezmatito.com/