lunes, 25 de febrero de 2013

Entre oraciones y besos


Alguien dijo una vez, que Paco Santiago era el digno de sucesor de ese maestro de la fotografía sevillana que es Jesús Martín Cartaya, y cada vez que la oportunidad lo requiere Paco, sin necesidad de dar codazos ni molestar tiene el don de crecerse y como quien no se da importancia, tiene el don de regalarnos joyas como esta que llaman a la reflexión.
Así el otro viernes, sin ir más lejos, en San Lorenzo nos sorprendió a todos con esta foto que llena ese vacío al que cada día parecen lanzarse, quienes sólo ven en esto el fin donde matar aficiones más o menos mundanas, ya fueren las de la música, las del deporte sacro o aquellas que confunden el mundo de las hermandades con juegos de politica, al más puro estilo de Maquiavelo y el Príncipe. 
El otro día, la cámara de Paco supo ver todo lo que entre ese bosque se esconde y encontrar esa devoción sincera de quienes se aferran a sus devociones como el clavo ardiendo donde asirse cuando la vida da esos reveses, ay, que lastiman el alma y hacen quebrar las sonrisas más risueñas de San Lorenzo.
Esa es la Semana Santa que algunos no quieren ver, porque se encierran en las polémicas mundanas, ahí está la realidad de quienes se acercan a sus imágenes sabedores de la unción de lo que ellas representan, porque un besamanos no es un taller de fotografía ni un lugar de tertulia, sino la posibilidad tangible de agarrarse a Dios con las dos manos y pedir por tantas cosas, que desgraciadamente no están en manos de gestores, comisarios ni de hermanos mayores ni menores... 
Ahí está la realidad de lo que la oración pide, la que todo se basa en la devoción sincera y que se depositó como ofrenda de vida, besando y poniéndose en las manos a la par humildes y poderosas del Señor ante Anás en San Lorenzo.

Fotografía: Francisco Santiago

martes, 30 de octubre de 2012

Los calcetines del hermano Miranda

Un día llegó y en Casa Ricardo nos comentó un secreto, vivía prendado por el Dulce hechizo de aquellos ojos morenos que habitan en la Plaza de San Lorenzo, y casi sin dejarnos pensar, nos pidió que le buscáramos la solicitud para formar parte de la Cofradía, tan distante de su Primitiva, tan lejana de todo aquello que conocía.
Las vísperas de aquella Cuaresma, aún la recuerdo acompañándolo a la Alcaicería por unas sandalias, en su acento canario de La Laguna, unas cholas, y no olvidaré como casi de inmediato tras hacer una llamada apunto estuvo de encargar unas cuantas más para unos amigos de Tenerife. Luis era así.
Se acercaba el Martes Santo, ya tenía la zurbaranesca túnica y las sandalias, la medalla de plata y la papeleta que había gestionado con su arte espléndido, para ir lo más cerquita posible de aquella Virgen que por entonces lucía la tan preferida saya rosa, cuando se puso a buscar unos calcetines blancos largos de hilo escocia  por media Sevilla y parte de la otra media, imposible, así que con cierto mosqueo y no con cierta guasa terminó sacando unos calcetines de deportes tan alejados de su natural elegancia....

Pasaron los meses, y una tarde de octubre recibimos una llamada en el móvil, al otro lado el dulce tono de voz, iniciaba una conversación cargada de genialidad:
 -Mi niño???, Luis Miranda, que estoy en Londres, que ya tenemos los calcetines blancos para el Martes Santo...
Desde entonces cada Martes Santo, las genialidad del hermano Miranda, hace que algunos nazarenos  lleven aquellos calcetines blancos de hilo de escocia venidos desde tan lejos.

Hoy cuando ya sabemos -porque creemos-, que estás en la compañía de tu Divino Nazareno y de la Dulce Mirada de aquella que te hechizó en San Lorenzo, te recordamos con las lágrimas en el alma sabedores de que ya no sonará el móvil y tu voz diga que vienes para quedarte en Sevilla para siempre.

martes, 17 de julio de 2012

El Príncipe del Arenal


Es del barrio del Arenal se  llama Paco Lama, en los carteles Lama de Góngora y ha traido la ilusión para muchos que ya teníamos perdida la esperanza de reencontrarnos con un torero de Sevilla. Es apenas un joven imberbe, quizás un seise, que tras torear como los mismos ángeles, fue izado en volandas cruzando el umbral de la Puerta del Principe y descubrió así como le saludaban las luces de Triana... 
Es del Arenal, y a hombros lo llevaba Sevilla ilusionada por sus calles, la gloria en sus manos, el sueño despierto de todo aquel que ha soñado alguna vez torear, aunque fuera sólo de salón imaginando los sones de Tejera , el bieeeeennn y el olé rotundo de los tendidos .
Se llama Lama de Góngora y es la ilusión que Sevilla esperaba, sólo el tiempo sabe si podrá aspirar a mucho más de lo que ya es hoy, el principe heredero por derecho propio de la escuela de la gracia sevillana.
Así que sólo queda desearte suerte y al toro, niño.
Fotografía: Álvaro Pastor

miércoles, 18 de abril de 2012

Reencuentro


Era un radiante día de marzo, de esos que piden nazarenos y cofradías a gritos, de cielo azul hiniesta y luz dorada como el oro viejo de los cíngulos carreteros, el Arenal no era un hervidero de gente y en las cales del Baratillo apenas se reflejaba el revuelo de los pocos valientes que se acercaban a retirar entradas para los días grandes de la liturgia taurina que por Pascua Florida vuelve a resucitar sobre el altar de albero del coso del Baratillo.
Así llegamos, cruzando por la calle Circo y nos encontramos una puerta pintada de almagra entreabierta por la que salían albañiles y no lo dudamos, entramos como si tal cosa y tras cruzar una puerta de forja, subimos por las escaleras y por una de las entradas de las gradas nos contemplamos frente a frente, tus arcadas hermosamente encaladas  y salpicadas de calimocha volvían a embrujarnos como tantas veces, era el reencuetro con aquel viejo amor que siempre espera, porque la vida pasa y ella siempre permanece, con sus silencios eternos, rotos sólo, por el sonido de los vencejos y así no pudimos más que recordar aquellas palabras que Jaime de Armiñan puso en los labios de Manuel Alvarez  "Juncal" e hicimos nuestra aquella jaculatoria hermosamente bella que nos retrotraía a ver como amanecía tras tu silueta desde la calle Betis una mañana de Feria:  “¡Buenos días, reina mía!

lunes, 20 de febrero de 2012

Un beso más allá de las estrellas

Pasan los años, casi veinte desde aquella aciaga madrugada, en la que te perdimos para siempre y el cielo ganó una estrella a la que buscamos cada noche para darte ese beso que desde entonces nos falta.
Ausencias que echamos en falta, cuando creemos buscarte reencarnada en la mirada de los que son sangre de nuestra sangre, igual que tú un día ya lejano posabas tu mirada en nosotros, que eramos sangre de tu sangre...
Tu ausencia no pasa, se acerca ese día en que cada año vuelvo a echarte cuanto de menos, porque no puedo reencontrarme con aquella bandeja de torrijas, mis torrijas, que sólo las manos de una abuela podían enseñar a las manos de una madre, para que cada año ese día yo no eche en falta tu ausencia.
Se que esta noche, cuando la pequeña Ana y María tengan un beso de buenas noches, como tantas otras veces yo en aquel 23, me acordaré de ti, de esa ausencia que nunca se llena, de ese rúan de Martes Santo que cada año vuelve en forma de medalla bajo una túnica bofetera, de esa Tú Esperanza, que contabas en aquel cajón rodeada de varas de nardos en Orfila y que cada Madrugada nos acompaña en tu medalla para ser siempre Nuestra Esperanza...
Tantos recuerdos se agolpan de ti, que tú ausencia no es ausencia, porque vives permanente y etenamente en nosotros, por eso esta noche cierro los ojos y como si te viera, vuelvo a ser aquel niño que vuelve del colegio y te encuentra, te abraza y te besa, con el mismo cariño que aquel niño hoy te  manda un beso más allá de las estrellas.  

jueves, 2 de febrero de 2012

El último gorrión de Viruta


Creo que fue allí, junto a Santo Domingo, entre aquellos muros centenarios donde siendo apenas un niño, tras salir de misa y aprovechando un descuido, mojé por primera vez mis labios con el oro pajizo sanluqueño.
Allí donde cada vez que llegaba a mi paraiso particular, tenía que ir, quizás buscando volver a ser lo que un día fuimos, aquel que se quedó con la mirada puesta en el atardecer que se perdía para siempre más allá de Salabar, perdido en aquel horizonte lleno de silencio del sur, más allá de la Barra, donde brillaba blanco y plata el barco del Arroz, mientras apretaba tu mano sabedor que lo único que quería era parar el tiempo, para no tener que pensar en volver y tenerte junto a mi eternamente.
Volver, para perderme por tus calles, para saborear la vida que se toma despacio, como pasa el tiempo entre tus calles, sin las prisas propias de la rutina diaria de la ciudad que me espera río arriba y así llegar de nuevo a la Habana para saborear una copa y dejar pasar el tiempo, como se pasaba el tiempo cuando eramos niños y nos perdíamos por tus calles para bebernos la vida, en aquellos viejos mostradores, donde se servían gorriones de Viruta.
Pero, ay, me dicen que cuando vuelva ya nada será igual, que aquel templo de nuestra vida habrá cerrado su portalón centenario y con él se llevará para siempre tantas historias, tantas generaciones, tantas conversaciones y tanta vida como se disfrutaba con una copa y unos amigos en esta Habana sin Fidel pero con Curro o Limeño y las fotos de los palanganas en las paredes, que ya no podré escuchar aquellas bromas de aquellos que en Sanlúcar llamaban caribñeos pues su vida transcurría entre Santo Domingo y la Habana.
Hoy, desde la distancia saco aquel viejo gorrión que conservo de tu vajilla raptada y lo lleno a falta de Viruta, de San León, para saborear el tiempo,que ya no podré disfrutar entre los muros centenarios de aquel lugar que se llamaba La Habana.

jueves, 5 de enero de 2012

Los renglones torcidos del Gran Poder


Habíamos marchado de la ciudad dejando pendiente esa cita cotidiana de despedir el año ante el Señor revestido de oro persa y con todo el aparato de su altar de quinario preparado para escuchar los sones de Eslava recordando el Lazo que une generaciones, esas que en otros tiempos sería la novena de Fray Diego tan cargada de aclamaciones de la tradición y de virtudes que tanto se sabían de memoria aquellas devotas de velos y trajes negros que se acercaban a la capilla de la Parroquia.
Habíamos marchado sin ni siquiera tener la posibilidad de musitar una oración de despedida ante el azulejo de la plaza que precisamente por esta fechas cumplirá cien años, costumbre aprendida de nuestros mayores cuando el templo estaba cerrado, y así con esa idea fija en el pensamiento, como si hubiéramos quebrantado algo tan nuestro y nos traicionáramos a nosotros mismos, recorríamos otras calles, otras plazas sabedores de que no íbamos poder cumplir nuestra costumbre.
Pero el Señor, aunque lo dudemos, siempre escribe derecho sobre renglones torcidos y quiso aparecer en el lugar más insospechado, en aquel azulejo del interior de aquella casa, justo en aquella plaza por la que tantas veces habíamos pasado y en lo que es peor, nunca habíamos reparado y así al verlo enmarcado en aquel "Jesús confío en Ti" recordamos aquello que nos contaban otros de encontrárselo frente a frente en lugares tan alejados de la ciudad como insospechados.
Pero aún quedaban más sorpresas, pues cuando el año ya se consumía en minutos, nos dieron un sobre que contenía una solicitud de ingreso en la hermandad para firmarla, el año se iba pero la presencia del Señor estaba con nosotros hasta el último momento, porque los renglones torcidos del Gran Poder son así y su dictado no entiende ni de tiempo ni de espacio.
Y es que para algunos serán casualidades, pero nosotros sabemos que no son tales, porque con sus manos se escribe el imperio de nuestras vidas.

martes, 25 de octubre de 2011

La casta de Chenel



Hoy cierro los ojos torero, y te sueño vestido de celeste y galón de oro, de goyesco en Antequera, aquel día de peregrinaciones cuando cruzamos la baja Andalucía, desde la marisma Almonteña hasta la serranía para ver encartelado aquella goyesca que algunos llamaron del centenario, mano a mano del arte -Antoñete y Curro- con Pablo Hermoso por delante, locura de Dorado que tras el resultado, tres orejas el de Madrid y dos y el rabo el de Camas, repitió al año siguiente con TV por medio cambiando al caballero por Rafael de Paula. (hemos dicho algo...) 
Carteles de un toreo que ya entonces eran remisniscencia del pasado, pura seda desenredada por un momento para volver a sentir, para volver a soñar, para creer sin ver, -que ya nada era lo que fue-, aunque todo tuviera el sabor impregnado de lo distinto, sabor añejo de una torería que no se aprende en las escuelas y que se pierde como el inefable humo del cigarrillo del torero en el callejón de una plaza de toros, aquel día en que nos tocó la lotería cuando Curro abrió el tarro de las esencias del arte y Antoñete dió un recital de pundonor y entrega en el que demostró la casta de los toreros que son simplemente distintos.
Hoy, como tantas madrugadas vuelvo a cerrar los ojos en tus infinitos silencios socarrones de madrugada de radio taurina, cuando tu voz era un asentimiento al periodista, y el maestro aún se agigantaba más cuando callaba eso que no decía, elegancia de otros tiempos, formas perdidas y querencias olvidadas.
Y vuelvo a mirar con los ojos del  niño ante el televisor, a aquel torero triunfante en las Ventas, cruzando el umbral de su plaza con los ojos cuajados de lágrimas en ese momento en que el torero era engullido por una multitud fervorosa que lo izaba triunfante para llevarlo hasta la misma gloria.
Esa gloria que contigo, torero se nos empieza a ir de las manos, y que sólo recuperaremos cuando visionemos el viejo video de la faena del toro blanco de Osborne en Madrid o aquella otra de la tarde del adiós de Manolo Vázquez, carteles de seda antigua que se quedaran para siempre en el cajón de nuestros recuerdos, donde se guardan tantas tardes de gloria, tantos carteles eternos y tantas madrugadas de radio. 
Quizás Maestro como alguien ha dicho te has cortado el mechón, porque la coleta era añadido y este era verdad, la verdad de la casta que se va contigo y de la que ahora disfrutarán las estrellas.

domingo, 9 de octubre de 2011

Ánimo Padilla, suerte torero

Juan José Padilla, es un torero que para bien de la fiesta no pasa desapercibido, acostumbrado a lidiar esos hierros de los que huyen las figuras, cuando ha tenido la oportunidad de bregar con esas otras ganaderias y con las figuras, pocas veces si, ya fuera por paisanaje y por imposición para que la figura lleve un torero por delante, siempre ha dado la cara.
Quizás para muchos no sea un torero de total agrado en los carteles, pero no es menos cierto que su amor propio lo ha hecho repetir en muchas ferias porque sencillamente ha salido a dar todo lo que estaba en su mano.
La imagen de Padilla, desmadejado, bajo las patas de un Miura y con el vestido de torear hecho trizas la hemos visto a menudo, como también hemos visto su sonrisa tras el esfuerzo cuando ha dado la vuelta al ruedo, con esas patillas de hacha de otros tiempos, con aquella montera con reminiscencia de Paquiro, siempre dispuesto al quite, siempre atento a la lidia, y hasta era capaz de sorprendernos con aquellas templadisimas verónicas de hace un par de años a un Miura en la Maestranza, aquel día que demostró a muchos que el Ciclón de Jérez también sabía torear reposado y con gusto, como sería aquella faena que hay quienes no la olvidamos.
No recuerdo haber visto a Padilla rehusar los palos, ni tan siquiera para el paripé de sacar a los banderilleros para que el público le reclame, siempre de frente, ayer no fue una excepción y un cinqueño de los santacolomas de Ana Romero al banderillearlo no sólo le partió la cara sino que puede que haya dejado secuelas para siempre en el torero jerezano. 
Sabemos que el Ciclón de Jerez no se rinde, vencedor de mil batallas, ya fuera en las plazas o en las enfermerías, y a pesar de todo siempre con la sonrisa, cuando aún nos duele en el alma las lágrimas de Abellán que eran el reflejo de las nuestras, en esta tarde en que se asomó a la arena la verdadera grandeza de la fiesta, sólo podemos rezar a Dios por el torero y por su familia y esperar que la Pilarica obre ese milagro que tantos esperamos. Ánimo Padilla, suerte torero.
Fotografia: Esteban Pérez Abión

miércoles, 5 de octubre de 2011

Tenía que ser viernes

Apenas quedaban unos minutos para que el viernes se vistiera de madrugada de sábado, cuando el llanto de la vida rompió en el paritorio de aquel hospital regalándonos la emoción de quienes te esperábamos como agua de mayo, para borrar dudas escondidas y llenar con tu mirada, aún inocente, las luces de nuestra existencia. Por que si hasta ahora, nuestra vida la marcaba el ritmo del corazoncito que llegó hace dos años, ahora, son vuestros dos corazones los mejores motores para seguir adelante.
En tu mirada perdida creimos encontrar las ilusiones renacidas y al mirar el reloj de aquella sala hospitalaria nos dimos cuenta de que era viernes, y recordamos que la última vez que estuvimos allí era martes, para algunos serán casualidades del destino pero para nosotros fue el recuerdo de una túnica persa, del alfa de la vida que nace en esta alta noche de viernes y empieza a buscar sin saberlo el omega del día postrero; tantas cosas que pasaran entre la Dulce mirada de un Martes y el Poder de un Viernes eterno, tenía que ser viernes, porque las cosas no ocurren de cualquier manera y desde entonces mi vida el Gran Poder de nuestras vida vela tu existencia, que no hay mejor ofrenda que poner la vida que  nace en las manos del Que todo lo Puede, el gran pilar de nuestras vidas, el mármol rojo de nuestras plegarias, el consuelo de nuestras penas y siempre la causa de nuestras alegrias.
Ya has llegado Ana, y contigo ha nacido ya, nuestra nueva primavera.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Al sieso de Artur Mas



Le escribo Sr. President de la Generalitat, en el mismo idioma de los premios nóveles Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre, andaluces de Moguer y de Sevilla capaces de crear belleza con el idioma y en el caso de Juan Ramón llevando la cultura popular de lo cotidiano a las más altas cotas de la intelectualidad. No es desconocimiento, pero creo que no hay catalanes con el nobel de literatura y por algo será.
Le hablo en el idioma que los andaluces llevamos a América, esos mismos andaluces que en otro tiempo emigraron a esa tierra llamada Cataluña para hacerla más próspera con el sudor de su frente o como por ejemplo ese barbero granadino que lo afeitaba el día de las elecciones.Me dirijo a usted en el mismo idioma que hablan tantos paisanos en el cordón industrial de Barcelona, con el que hablo con frecuencia con tantos amigos barceloneses tan enamorados de la luz de mi tierra como yo de su sentido cosmopolita.
Le tenía por un político intelectual y ha terminado por demostrar ser como tantos otros un paleto que sólo sabe atacar escondido tras el burladero a nuestra cultura, nuestra lengua y nuestras costumbres; para demostrar que somos distintos, algo que ya sabíamos, porque tan español y andaluz es el habla del Andévalo de Huelva como el del poniente almeriense, el del campo de Gibraltar o el de la Sierra de Segura y le aseguro que en nada nos parecemos, pero tenga claro que todos sabemos que usted es un carajote, ilustre, eso si, por el cargo que democráticamente desempeña, pero un carajote al fin y al cabo. Y si no sabe el significado de carajote, ya sabe lo que tiene que hacer, so pedazo de sieso, por ejemplo preguntarle a los niños de Sevilla que le daran cuenta de su significado, y tener claro que no hay mayor peligro que cuando los andaluces y por ende los españoles (como ustedes) nos sentimos atacados.
Mañana saltará a la arena para pedir disculpas por su comentario sabiendo que el daño ya está hecho, lo que no espera es que para los mansos como usted se inventó el toreó sobre los pies, ese que más de uno ya le ha ejercitado a Cataluña por declaraciones tan lamentables y barriobajeras como la suya.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Y Curro Díaz pellizcó a la Maestranza


La corrida que ponía punto y final al abono sevillano, venía precedida por un ambiente de lujo -y no precisamente por la presencia de la Duquesa y su prometido en la barrera del 4- con un lleno en los tendidos, para ver a los dos grandes triunfadores de la temporada, El Juli y Manzanares, tanto en Sevilla como fuera de ella y por delante a Curro Díaz que fue a la postre el triunfador de la tarde, ante la pésima corrida de El Pilar en la que destacó el remiendo del toro que le tocó en suerte al de Linares con el toro que se corrió en primer lugar con el hierro de Moisés Fraile.
Volvía Curro Díaz a la Maestranza tras la grave cogida sufrida en la pasada feria, de ahí precisamente su brindis al equipo médico, y cuajó una faena cargada de sensibilidad donde la pureza y la naturalidad de su toreo pellizcaron a los tendidos maestrantes. 
Fue una faena templadísima, llena de matices en la que Curro Díaz estuvo inspirado y mostrando esa naturalidad que le es innata, fue una faena corta, basada en la mano derecha donde se vivieron los momentos más dulces y aunque con la mano izquierda bajó un poco la faena, no por ello perdió en intensidad. Mató de una estocada y cortó una oreja con muchísima fuerza, siendo acertada la decisión presidencial de negar la segunda. Con su segundo un manso al que algunos querían ver posiblemente reparado de la vista, poco pudo hacer.
El Juli, falló con la espada una de esas faenas triunfadoras de las que nos tiene acostumbrados y Manzanares nada pudo hacer con lo que le tocó en suerte, incluido el sobrero de Salvador Domecq. Mención aparte merece la cuadrilla del alicantino que una vez más desarrolló la profesionalidad que le caracteriza.
La tarde se apagó tras el primero y desde Barcelona nos llegaban noticias de una tarde triste cargada de expectación para el gran público pero de muy distinto peso, según los que la vivieron, de la vivida la tarde anterior.

Fotografía: Arjona/González Arjona-Aplausos

domingo, 25 de septiembre de 2011

Entre dos aguas


La tarde iba a la deriva, a pesar del interesante encierro de Torrealta que estaba saliendo por los chiqueros, exceptuando eso sí el quinto que nos dió el susto del derribo del picador José Doblado en los que muchos se temieron lo peor al verlo inerte sobre el albero y en la que apenas ya se recordaba la faena que posibilitó al Cid cortar una de las orejas más flojas que ha paseado el de Salteras en el Baratillo. De igual forma, Sebastián Castella, una vez más (y ya van ....) demostró su total apatía.
Mientras unos tenían los transistores en la oreja escuchando como el Valencia perdía y posibilitaba que el Real Betis Balompié se mantuviera una semana más en el liderato de la división de honor, otros, ya fuera vía twiter, facebook o mensajería variada estaban al tanto de lo que se estaba cociendo en Barcelona  en la penúltima tarde en la Monumental. 
Y así, entre dos aguas llegó el sexto y ante él Alejandro Talavante para poner las cosas en su sitio, con una faena inteligente y llena de los matices propios de su personalidad, que nos retrotrajo a aquel torero que encandiló a esta plaza aquella tarde lluviosa de un sábado de preferia de 2007 en la víspera de su salida por la Puerta del Príncipe de aquel año.
Vimos a un Talavante, toreando de verdad, con un temple y una profundidad con la mano derecha que hizo sonar a Tejera con los sonesde Dávila Miura e hizo rugir a los tendidos como sólo sabe hacerlo la Maestranza. Después vino la faena de mano izquierda muy baja, tragando muchísimo en el de pecho y tras volver a la mano derecha, rubricó la faena con un portentoso cambio de manos. 
Falló el extremeño al primer encuentro, lo que le privó posiblemente de un premio mayor, y tras dejar una estocada tendida cortó una oreja con una petición más que mayoritaria.  
En eso estábamos, cuando en los móviles llegó la noticia de que Morante había pedido el sobrero en la Monumental, y mientras dába la vuelta al ruedo Alejandro Talvante nos poníamos al tanto de la histórica tarde en la ciudad condal, escuchando como al otro lado había gente llorando contando lo que estaban viviendo.
Pasado unos minutos y ya en Ventura donde disfrutábamos de una extraordinaria tertulia alguien nos mostró una foto de los tres toreros, Morante, el Juli y Manzanares a hombros por las calles de Barcelona al grito de LIBERTAD, LIBERTAD!!!
Sólo esperamos que no sea la última vez que se viva esto en aquella ciudad que ha sido santo y seña de la tauromaquia.  

sábado, 24 de septiembre de 2011

Nada es casualidad


Los toros de Pereda desgraciadamente fueron fiel reflejo de lo que esperábamos en la primera de San Miguel, un cartel del que cuando se anunció el abono, sólo conocíamos la presencia de los toros que pastan en La Dehesilla pues la terna se confirmaría más adelante. La empresa conformó un interesantisimo cartel con las dos grandes revelaciones de la temporada, Iván Fandiño y David Mora, acompañados de la revelación sevillana Esaú Fernández. 
Así sobre el guión, sólo esperábamos que los toros de Pereda rompieran de manera diferente a sus últimas comparecencia en Sevilla, y aunque hubo toros interesantes, el conjunto -escaso de casta-no puede ser para enmarcarlo.
De los matadores, tanto Fandiño como Mora, que se presentaba en Sevilla, dejaron evidencia de la temporada que llevan, Fandiño pudo haber cosechado un trofeo mayor de haber acertado con el acero en su segundo y David Mora dejó ese sello de torero caro que nos ha hecho seguirlo con atención desde la primera vez que lo vimos. Un torero que vemos con gran pogresión y que puede estar llamado, más pronto que tarde, a estar en la cima.En su primero ligó buenas series a pesar del viento y recetó una gran estocada y a su segundo lo recibió con unas verónicas cargadas de empaque y rematadas con unas bellisima medias veronicas.
Y de Esaú, poco podemos contar, se fue las dos veces a portagayola, quizás tuvo el mejor toro de la corrida, el sexto, pero no supo aprovecharlo. Las oportunidades se van y al final las cosas no cambian.
De la tarde entre nubes y viento sólo nos quedará el recuerdo de dos toreros que evidenciaron, aún sin triufar, que su temporada no es casualidad.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Violines en San Lorenzo


Igual que ayer, en los bancos del fondo puede que no quepa un alfiler, puede que en los bancos delanteros haya huecos, pocos eso sí, pero en los traseros justo delante del coro, la gente se abarrota incluso de pie, igual que ayer, igual que mañana, igual que siempre, ya sea en esta mañana septembrina de Función Solemne en San Lorenzo, en la fecha más tardía que recordamos, como en los días del quinario de cuaresma.
Suena solemne el organo de la parroquia, portentosa su tribuna donde en tiempos no muy lejanos conocimos las voces que exaltaron a Dios y a su Santísima Madre y donde Miguel Ángel su organista desgrana las partituras que Luis Lerate dedicara a los bofeteros. 
Pero esas obras, delicadas y desconocidas más allá de los muros cuya divisa es la Parrilla fueron compuestas por el maestro para una capilla musical, y durante muchos años se interpretaban en el coro bajo, hasta que las modas recientes y el apretar las mayordomías para algunas cosas y aflojarlas para otras, nos privó de disfrutar de muchas de estas obras tal y como un día fueron concebidas, trayendo musicas nuevas de compositores de más renombre, clásicos entre los clásicos, guardando en el viejo cajón de los olvidos aquello que otros con menos nombre, pero con más cariño compusieron y regalaron para el complicado mundo de las cofradías, y que si no sonaran aquí nadie sabría de su existencia, porque nada más maltratado y menos valorado que el patrimonio que nos legaron nuestros mayores y que en nuestras manos está legarselo a nuestros hijos.
Por eso, sólo podemos felicitarnos, cuando ayer volvimos a escuchar violines en San Lorenzo, volviendo a revivir momentos íntimos que guardamos en nuestra memoria, algunos entre esos muros y otros muy lejos de allí. Estos violines recuperados fueron una de tantos detalles de la hermosa mañana de ayer en San Lorenzo en la función al Dulce Nombre de María.

Fotografía: Juan Parejo

viernes, 19 de agosto de 2011

365 días

Ya han empezado en Almonte a tejer flores de papel para tu llegada, ya hay quien cuenta ansioso la espera y pasa las hojas del almanaque señalando los días que faltan para verte, porque pasaron seis largos años desde la última vez, cuando te acompañamos por los caminos y seguíamos tu figura cubierta por el guardapolvos por aquellas vereas, con la espera soñada de volver a ver tu carita nacarada  al alba entre salvas de escopeta y viejos trabucos, cuando los lazos te colgaban por la espalda y aquellos tirabuzones aparecían bajo el sombrero. 
Ya no se cuentan los años para volver a vivir ese momento si Tú quieres, porque ya sólo se contaran los 365 días, para volver a revivir, lo que sentimos entonces, igual que en estos días van nuestros hermanos con el nombre de Triana por Madrid con aquella frase del Papa Magno, y sólo esperamos volver a revivir ese momento inolvidable que ante tu presencia de Pastora podamos sentir aquellas palabras del Santo Padre, el beato Juan Pablo II, de "Que todo el mundo sea rociero" y sintamos que se hace verdad aquella sevillana Cuando pasen siete años, quien te volverá a ti a ver.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Nazaré, pundonor y entrega


Hay que estar poco cuerdo para meterse en la Maestranza en esta tarde del día de la Virgen de los Reyes, la plaza de toros es un autentico horno de ladrillos recalentados por el sol y que como alguien dijo en la  antigua Grada 4, hoy Tendido Alto 8, bien pareciera una sauna finlandesa, cuando el termómetro del Paseo Colón marcaba  43º y a la hora del festejo, las ocho de la tarde, el sol aún estaba alto y los precios en taquilla apenas varíaban de los de otras fechas con festejos mayores y el cartel el único aliciente que ofrecía era el ver a tres jóvenes toreros sevillanos que desde que tomaron la alternativa apenas han toreado. 
Con estos ingredientes, demasiado que el aforo apenas superaba el cuarto de plaza, y a pesar de mucho guiri, había aficionados de las localidades de los matadores - Espartinas, Dos Hermanas y Écija- y los indomables habituales de todos los días. 
La tarde, por pundonor y entrega se la llevó el nazareno Antonio Nazaré, que salió dispuesto ante los toros de su lote, buscando dar un golpe de timón en su carrera que merece un mejor trato, y cortó una oreja benevola a su segundo, un toro embustero que sabía lo que se dejaba atrás y al que el de Dos Hermanas supo sacarle el poco jugo que tenía y pudo haber cortado una oreja en su primero de no haber marrado con la espada. Sin duda lo más destacado de la tarde dando toda la verdad que tiene en su mano y Dios quiera que esto le sirva a Nazaré para entrar en próximas combinaciones.
El astigitano Miguel Ángel Delgado, sólo pudo encontrarse agusto con el capote, ante sus dos oponentes, si bien no podemos olvidar el inicio de faena por naturales ante el flojo tercero, que llegó a arrancar a la música, pero en las siguientes tandas el toro se fue apagando y tampoco el torero supo administrar la poca fuerza de un toro que terminó echándose. 
Agustín de Espartinas por su parte, que debutaba como matador de toros en el Arenal, escuchó los tres avisos ante un mansísimo primero ante el que el verduguillo le jugó una mala pasada y esta circunstancias, posiblemente le condicionaron en su segundo, al que la igual que al primero, recibió a portagayola y al que esta vez mató de una estocada, si bien no pudo acoplarse ante la sosa embestida del precioso sardo que le tocó en suerte
Tras algo más de dos horas y media de corrida, los escasos aficionados se metían en los bares de los alrededores del Baratillo para recuperar, entre tertulias, todo el líquido elemento perdido; un año más la corrida de la Virgen pasó completamente desapercibida, y de seguir este paso seguro que en la fecha más taurina del calendario la plaza de Sevilla terminará por no abrir sus puertas... ¿Será lo qué están buscando algunos?

lunes, 15 de agosto de 2011

Luz antigua


Tiene esta mañana de agosto, una luz antigua, como de foto sepia o en blanco y negro, una luz distinta a la del día de ayer cuando a esa misma hora se iniciaba la novena matutina y por supuesto diferente de la que mañana iluminará la Puerta de los Palos a esa misma hora en que hoy el primer rayo buscará su sonrisa etrusca y se volverán a cumplir tantas gracias pedidas justo un año antes.
Tuvo esta Madrugada un camino íntimo, que traspasa generaciones, que cruza los Alcores y el Aljarafe para postrarse a las plantas de la Señora de los Nardos, a esa hora en que el horno dora la primera hogaza, justo cuando afinan sus cantos los primeros gallos, y se abren las puertas de la Montaña Hueca y un pino mayor anuncia al aire de la ciudad dormida que entre sus muros perfumados se muestra la Estrella de nuestra mañana en el mejor salón de trono que en el mundo hubiera.
No ha roto el alba, pero la ciudad ya ha despertado, por la Cuesta del Caracol y por la avenida de Jerez vienen las luces de quienes han hecho un parentesis en el veraneo para rencontrarse con ellos mismos, y las calles se despiertan con el trasiego de  quienes buscan los alrededores de la Catedral; por Mateos Gago y Hernando Colón, por Placentines y  Don Remondo por Almirantazgo y la calle de la Mar, los trianeros vienen por la Puerta del Arenal, para buscar las gradas bajas y salir al encuentro de quien nos espera, puntual a su cita de la mañana agosteña curtida en oraciones que se trasladan por generaciones.
La luz ya avanza, y con ella avanza el cortejo, en que ni los pájaros cantan para no romper el silencio de esta mañana en que volvemos a reencontrarnos con lo que fuimos. En ese momento justo se vuelve a cumplir la gracia esperada, cuando esa luz antigua de Sevilla avanza con el primer rayo de sol desde Mateos Gago, sorteando la fuente de la plaza y buscando iluminar el rostro de aquella por la que los Reyes Reinan.
Y es entonces cuando vuelves a aferrarte a esa mano de quienes ya no están y vuelves a la Punta del Diamante o a Correos a musitar oraciones y a pedir tres gracias, una de ellas siempre la misma, esa que en el momento de musitarla se clava en el cielo azul de nuestros mayores, mientras nos reencontrarnos con el mismo aroma de los nardos y con su eterna sonrisa etrusca.

jueves, 11 de agosto de 2011

No digas que fue un sueño


Pasado el tumulto de la presencia de José Tomás en las Colombinas, que salvó por un lado el abono de la Merced para suerte de la empresa y por otro hizo a la afición choquera ser reina por un día en la información relativa al diestro de Galapagar, que tan alejada está de la escueta información taurina de cada día en cualquier medio de comunicación, incluido Canal Sur, y que por mor de la presencia del mediático en el abono privó de ver a otros toreros junto al Conquero y a nosotros de acercarnos ese lugar tan querido, como es esa ciudad y esa plaza. 
Y así tomamos con más ganas si cabe ir a la Real Plaza del Puerto, donde tuvimos la suerte de asistir a una de esas corridas que permanecerán en nuestra memoria, en una tarde donde disfrutamos -y de que forma- de esos detalles que te hacen paladear una tarde de toros, cuando ya has salido de la plaza y sigues imitando aquellos momentos dando pases al aire en esas calles de ese rincón del sur. Pasan los días y te sigues preguntando si no fue un sueño todo lo que vivimos en aquella plaza de toros, esa misma plaza que en los festejos anteriores y posteriores se vio mucho cemento y que por contra aquel día no cabía un alma más en sus tendidos y gradas, piensas si fueron posibles aquellas verónicas de Morante -sin inmutarse- y aquella media que pareciera que aún se estaba rompiendo sobre el albero del coso portuense. Dudas si no fue un sueño aquel inicio de faena de Morante, o aquel ramillete de naturales, o aquellas tandas con la mano derecha, distintas, tan cargadas de barroquismo, como aquellos ayudados por alto que dió en el quinto, llenando de aroma de toreria- sabor gitano- que bien pareciera que nos reencontraramos con aquellas imagenes sepias del ayer llenas de cante grande y de aromas de la Alameda...
Un sueño del que no quisieramos despertar cuando intuimos al torero, concentrado, como queriendo aislarse de todo, mientras Manzanares daba aquella vuelta al ruedo a su primero y el cigarrero mordía con hambre de toreo grande la esclavina de su capote como queriendo que se abriera la puerta del chiquero y pudiera dar rienda suelta a todo aquello que guardaba en su interior... 
Pasan los días, y cuando piensas en todo aquello que vivimos en aquella plaza de toros, dudas si nada de aquello ocurrió realmente, si la verdad de aquella tarde nunca hubiera ocurrido, si todo aquello fue simplemente producto de nuestra imaginación, o quizás ese sueño lleno de torería del que no quisieras despertar.
Hasta entonces todo había sido normal, desde aquel momento y hasta ahora mismo todo ha sido distinto; ocurrió, porque aquellos retales de torería confeccionaron aquel traje tan bello e hicieron buena aquella frase inmortalizada en el azulejo de la puerta grande que dijera un día el Rey de los toreros: “Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros”.

Fotografía Joserra Lozano/ http://www.decoramaquia.com

martes, 9 de agosto de 2011

La azotea


Esta calor de agosto ha traído el recuerdo de aquella azotea de nuestra adolescencia, noches de veranos ambientadas con la vieja minicadena y el sonido mágico de aquellas cintas de cassette, vuelve a sonar en nuestra memoria el surco del viejo LP de Radio Futura que un día te dejaron con el sonido de Luna de Agosto, pero apenas hay vino disfrazado de sangría en la cubierta de aquel edificio del Núcleo, porque apenas hay edad para contemplar las estrellas y clavar la mirada en la montaña hueca que ilumina el horizonte con la cima de bronce de su Giganta. 
Fiesta de adolescentes, de vasos de plástico, primeras litronas, cubo de sangría llena de tropezones y refrescos comprados en el Coriano, enmparedados de La Piara y medias noches de mantequilla y york, mientras la última luz de la tarde se llena de los sonidos desenfadados de los Hombres G y el marcapasos de Marta, o The Final Countdown de Europe y la La Luce Buona Delle Stelle de un tal Eros que vuelve loca a las niñas, mientras alguien saca de una carátula con funda de plástico, un disco que tiene un patio pintado en la portada donde hay escrito un nombre que no es ajeno a quienes disfrutan de la noche desinhibida y que muy pronto su música será nuestra banda sonora inseparable, suenan risas y cuchicheos, apenas nadie ha llegado a los quince, alguien recorre el prétil como un estúpido poniendo en riesgo mucho más que el buen ambiente que reina entre aquellos niños, suenan, ahora en directo, las cuerdas de una guitarra recién comprada en Casa Damas, los más ambientados cantan y alguien se arranca por sevillanas mientras la vida pasa y las conversaciones de entonces, tan desenfadadas, como aquellas carpetas de colegio, giran en torno a cuestiones que hoy simplemente nos harían sonreir y que entonces vete a saber si no te iría la vida en ello, en el horizonte aljarafeño aún se distinguen los pueblos, mientras alguien busca la complicidad del oscuro castillete para sentir aquella mano que busca las primeras caricias, la niñez se va quedando atrás y la vida empieza a buscar el camino empedrado de la juventud primera que ya aguarda entre los tejados llenos de antenas y en los tendederos donde pronto volaran las faldas tendidas de los uniformes del curso siguiente.