miércoles, 1 de abril de 2009

Un cordón blanco


Tu llamada ayer, me dio la alegría, que sólo tú podrías darme, la llamada esperada tanto tiempo, la vuelta a las formas tras un periodo de silencio que hemos respetado siempre, las cofradías tienen a veces estas cosas y la vida que las rodean también, lo que en ocasiones las suelen complicar aún más, por eso y porque te conocemos y te apreciamos, siempre hemos respetado tus cosas.

Tu llamada de ayer, me devolvió a los recuerdos de aquellas tertulias inolvidables en aquella casa en la que se respira tanto arte, sabor baratillero aprendido de quien fue tanto para su Caridad, puro Arenal en el corazón del Arenal, que se compartía con una pasión de hojarasca de Viernes Santo, tantos momentos vividos mientras se saboreaba una copa en el Punto o un café en el Taquilla, nuestra tertulia eterna de pescao frito del Viernes de Dolores y esa tradición que iniciamos de tomarnos una torrija con vaso de leche en la madrugada del día más esperado y que en unas horas nos reencontraremos viendo tu Amargura por Delgado, con ese cirio votivo, ay, del que tanto saben tus padres.

Tantas veces como hablamos de esa nuestra pasión escondida, esa que tanto te gusta escuchar que la comparemos con un tocinillo de cielo de Los Ángeles, los poemas de Florencio a Caridad, Misericordia y Piedad, que tú tan bien conoces y el recuerdo de las túnicas azul Baratillo en tarde azul, de sol y sombra, que siempre van visible en la cintita de una solapa sobre un terno azul de Miércoles Santo y tantas veces, tu invitación sincera a inscribirnos en esa nómina que tanto sabe de las calles Áncora, Galera, de la Mar, Adriano, Almansa, Pastor y Landero... y siempre nuestra negativa por respuesta y a veces sólo el quite de la respuesta lejana en el tiempo de:
-Lo haremos cuando seamos padres...

Ayer, lo volviste a repetir, ¿voy encargando el cordón blanco, para lo que venga? y no nos pudimos negar, aunque ya sabes que nosotros tiramos más para la Piedad, no podía darte otra respuesta que esta:
-Damián, ve encargándolo cuando quieras...

1 comentario:

Dama dijo...

¡Que historias mas bonitas nos regala la Semana Santa!
Me encanta cómo nos las cuentas.