lunes, 12 de mayo de 2014

De los disparates a Disparate


 
Como todos saben la disparatada Feria de Sevilla vino viciada desde el principio, primero por el veto de las denominadas figuras a venir al abono mientras siga la empresa Pagés gestionando el pisoplaza, después con los disparate de la propia empresa con unos carteles sin rematar, repetitivos hasta la saciedad con algunos toreros que llevan año tras año sin demostrar absolutamente nada en Sevilla y sin imaginación a los que denominaron del futuro y que a la postre en algunos casos han ofrecido aún menos de lo esperado.Con un ridículo descuento en los abonos del 15% y manteniendo los precios de años anteriores para las entradas sueltas, lo que ha incrementado la sangría en los abonados y en los aficionados que religiosamente pasan por taquilla, lo que a la postre ha hecho que veamos desmasiados ladrillos de la vega cociéndose al sol, que el astro rey también ha podido influir, para que en muchas tardes, demasiadas quizás, no se pasara de la media plaza y así hemos tenido una Feria insulsa donde quienes tenían que asumir el peso de la púrpura, caso del Cid, Daniel Luque o Castella no han dicho o hecho apenas nada, con la excepción de Enrique Ponce para quien ya verlo aparecer por la Puerta Principal vestido de luces, tras la gravísima cogida de Valencia, ha supuesto un gesto de lo que es por méritos propios, un figurón del toreo.
Pero ante tanto cúmulo de disparates, salió el toro, que con permiso de Niñito de El Pilar, bien ha podido ser el toro de la feria, de nombre Disparate, con la A coronada y la divisa azul y grana, y llenándose de albero el hocico de querer comerse la muleta que le planteaba Antonio Ferrera... Y es que cuando sale el toro, que más da todo - ¿o no?- y Ferrera nos emocionó, vaciando la embestida de almíbar del cárdeno para llevarlo embebido del natural... todo era de tal magnitud, que hasta aún nos parece un sueño lo que vivimos en el Baratillo, hubo naturales tan despacio, tan despacio que aún está el torero sobre el dorado albero esparciendo la esencia del toro de Vitorino...
Más todo pasó, y entre tantos disparates como pasaron para olvidar y pensar que fue una pesadilla, siempre nos quedará el recuerdo de ver a un toro cárdeno queriendo empaparse de los vuelos de una muleta... que eso si que era un Disparate de los que nos gustan disfrutar.

Fotografía: Jesús Morón

domingo, 4 de mayo de 2014

Mas si mi amor te olvidare


Hoy cuando cantábamos la salve, volvieron a pasar como una película aquellas vivencias que arrancan cuando apenas eramos unos zagales y terminaban con un continuará en ese preciso instante.
Tú y yo sabemos que teníamos una deuda pendiente, que la vida puede alejarnos de tantas cosas que forman parte de lo que un día fuimos, pero que cuando buscamos nuestra identidad, aquello que forjó nuestro ser y echábamos la vista atrás no podíamos negar que allí estabas Tú, devoción de nuestra niñez más cándida, que a pesar de los avatares, -que humanos somos para tener la libertad de tomar decisiones-, siempre estabas, y esperabas, porque aun sin saberlo seguíamos formando parte de esas ramas cuajadas de hojas de alamo blanco que anónimas conforman el árbol que te cubre, y sólo era cuestión de tiempo de que volvieramos a caer, cual hoja mansamente rendida, a tus pies, para ser risco de amor, -mansas ovejas de aquel redil-, donde tanto aprendimos... San Antonio, la Orden Tercera, la casa de Juan Rabadán... y tantas vivencias que no podrán borrarse pues no entienden de nóminas ni de pertenencias, pues aunque o olvidáramos siempre fuimos de ti. 
Por eso cuando terminábamos de cantar la Salve, nos dimos cuenta del significado de ese momento, pues aunque nuestro amor pudiera haberte olvidado, entendimos claramente que Tú, Pastora de nuestra alma, nunca te habías olvidado de aquel niño, hoy hombre que estaba tan cerca de ti.

lunes, 21 de abril de 2014

Una hebilla menos


Llueve en Sevilla, la tarde trae miuras al Baratillo y a mi me pide el cuerpo ver toreros de arte en el Arenal manque le pese a la empresa Pagés y al nieto de D. Eduardo, hijo de D. Diodoro que se apellida Canorea, que así asi siempre nos enseñaron a resucitar en casa trocando el humo del incienso por el del habano. El Betis no levanta cabeza, quizás porque su viacrucis - y el mío- estan preso de sus trece barras y de la maraña de Dña. Mercedes -troley va, troley viene- y chirría, como chirría la cera en los neumáticos de los coches, mientras la palma nueva estrena este domingo las gotas de lluvia de abril... (aguas mil)
Bajo la lluvia la cola avanza a la sombra de la Pelli, donde años ha sólo había torres de humo de los tejares clavandose en el cielo de la tarde y hubo hace veinte años las banderas de la Expo, que todo pasa en el Zurraque, más Él siempre permanece, porque sus supiro nunca se sabe si es el último de un muerto o el primero de la vida nueva; en la Anunciación un paso con reminiscencias decimonónicas de verdad, sin los aspavientos del recien llegado, y en la vieja Judería el discurso de la verdad de la Alegría del tiempo que ya amanece... 
En las calles la cera aún guarda el recuerdo del tiempo perdido, la vida pasa, para nosotros fue en la Campana, donde ya no queda nada, ni las sillas de eneas, ni las colgaduras ni tan siquiera el cable del teléfono del palquillo ni el corralito de villapescuezo... Llueve en la calle, pero en el pasillo de casa la voz infantil resuena, como tú ayer con el soniquete: "nazareno dame un caramelo..." en San Lorenzo alguien se acerca a la puerta solitaria de la parroquia; donde no hay bullicio ni desafortunadas saetas; -sólas Soledad y Dulce Nombre y el Gran Poder que siempre está-, ha vuelto simplemente para recuperar la hebilla perdida del tiempo sin saber que el tiempo no vuelve, por que se fue para siempre con la luna de abril.

sábado, 12 de abril de 2014

Consumatum est

En Cuarentena


Apenas quedan minutos para que salgamos camino de San Lorenzo para iniciar ese rito heredado que no aprendido de tras escuchar la misa de apertura depositar un beso en las Manos que sostienen el Poder y el Imperio de nuestras vidas.
En la ciudad ya se ha derramado la primera cera y los primeros nazarenos -de vísperas- han recorrido sus calles, pero la ilusión de esta noche, solo comparable a la de la noche de Epifanía, nos recorre el alma, pues mañana volveremos a sacar al niño que siempre llevaremos dentro, al descorrer los visillos buscando el azul del cielo de la mañana más bonita del año.
Pero aún quedará volver de San Lorenzo, tras iniciar los primeros pasos de esos treinta y dos que componen esta semana, luciendo una cintita morada en la solapa y quizás buscando llevarnos la visión de alguno de los palios de mañana ya dispuesto con sus flores frescas y antes de irnos a la cama, uno de esos ritos que no se olvidan, ¿verdad Damián? una torrija y una vaso de leche y dormir con la seguridad de que al despertarnos será simple y llanamente, Domingo de Ramos.

viernes, 11 de abril de 2014

El retablo de mi madre

En Cuarentena...

Hoy es el día de mi madre, que no se llama Lola sino Aurora, pero que en esta cuarentena es su día más esperado, ella que siendo cofrade nunca sintió la necesidad de vestir una túnica con independencia de decretos y acuerdos de cabildos, ella que nos inculcó a sus hijos el amor por la Semana Santa pero anteponiendo siempre aquella divisa salesiana de ser buenos cristianos y honrados ciudadanos y que hoy transmite a sus nietos, porque hay cosas que están ahí y que sólo hay que pincharlas un poquito para que salga nuestro veradero ADN. 
Hoy es el día en que mi madre más disfruta de estas vísperas, cuando el salón de casa se convierte en ese retablo de hilo gallego, que bien pareciera hubiera tomado la luminosidad y la blancura de los lienzos de  Zurbarán, en el conjunto de las túnicas colgadas, que el eterno Martes de nuestras vidas vestiremos siempre, como la vistieron aquellos que nos antecedieron mientras el aroma de los espartos, ese autentico olor a pueblo perfuma la estancia volviendo a traer la nostalgia del ayer y la alegría de las nuevas túnicas que se suman a nuestro orgullo bofetero que como tantas cosas no se aprenden porque viene en la sangre.

jueves, 10 de abril de 2014

Quijotes a lo divino

En Cuarentena...


Son estos días de papeletas, los que nos permite reencontrarnos con quienes la sustentan en el día a día, esos quienes se preocupan de ella sin importarles ni la fecha ni la cercanía de los días sacros, quienes no entienden de los capiroteros que arribamos a ella en estos día de pleamar cercanos a la luna de Paresceve, porque para ellos tan importante es una convocatoria de culto en cuaresma, la interpretación de las coplas de un día de quinario, la cintita de la cofradía el día de la salida o la interpretación del himno de la cofradía  en ese determinado lugar.
En estos días previos, bueno es recordar a quienes los antecedieron en aquellos menesteres, aquellos que no entendían ni tan siquiera de quienes portaban la vara dorada, porque para ellos la Hermandad estaba por encima de todas las cosas, aquellos a los que alguien definió como quijotes a lo divino, y a los que bien podríamos poner tantos nombres como hermandades hay, esos cuyo mayor elogio como escribiera Chaves Nogales- por más que pasen los años- siempre será el final de una flores frescas chorreadas de cera en el recuerdo intancto de quienes supieron de su compromiso y a los que habría que reconocer pues muchos dejaron en ella su tiempo, su vida y hasta su hacienda.

Procesión en Sevilla, 1912 de Francis Picabia

martes, 8 de abril de 2014

Cumpleaños Bofetero

En Cuarentena...

Quien os escribe, no recuerda la primera vez que fue llevado a la plaza, como tampoco recuerda la primera vez que fue izado para besar el talón del Señor tras subir a su camarín, ni la primera vez que hizo una genuflexión ante la Capilla del Sagrario de la Parroquia... Simple y llanamente porque así ha sido durante toda su existencia.
Las cosas en esta vida han cambiado, nos hemos hecho adultos y nuestra vida ha ido descosiendo los dobladillos como si de una túnica se tratara, primero de la infancia, naveta azul terciopelo de Martes Santo; después la niñez, con aquel cirio pequeñito que nos dió Curro en el casinillo de la Capilla, la adolescencia con aquella túnica de hilo gallego, guardada en aquella talega del soberao de Alcoy que recogíamos cada cuaresma de las manos de Enrique en aquellos días inolvidables de reparto y papeletas, años de primeras ceras tinieblas escoltando al Señor, como hasta ahora, después llegaría la juventud, una salida y media con el Catedrático, y más tarde el costal con el que pasearíamos al palio con más sevillanía por sus calles, después el puesto de responsabilidad en la Cofradía, los boletines y sus pinturas, el 2003 para sentir la gloria y el 2007, ay, para sentir la hiel y la amargura...
Pero aquí estamos, desde aquel primer día hay algo que nos acompaña y no falla, algo que une el pasado que nos legaron con el futuro que ya está aquí, aquel cordón que ayer te llegaba a las rodillas y que hoy cuarenta años después pende del pecho con su seda envejecida, pero que muestra nuestro orgullo bofetero desde aquel lejano y glorioso abril de 1974.