lunes, 12 de noviembre de 2018

El binomio del arte



Quizás porque la tauromaquia y el Betis van de la mano desde mucho antes que tuviéramos un presidente llamado Ignacio Sánchez Mejías, quizás porque nuestro equipo siempre fue de Puerta Grande o Enfermería, capaz de hacer del Manquepierda más que una forma de vida, de tardes de broncas clamorosas -que ni Cagancho en Almagro- o de genio y arte en que el mejor CurroBetis poblaba de pañuelos los graderíos. Y es que simplemente el Betis es el arte.

De todo ello, nos acordábamos ayer tarde mientras las camisetas de las  13 barras hacían el mejor balompié en el templo del fútbol arte, que es el Campo Nuevo, y donde como diría Montero Galvache durante muchos minutos fue bético hasta el aire.

Así, mientras las bufandas verdiblancas lucían al viento, nos acordamos de aquella otra tarde, en que, en la misma Ciudad Condal, en la Cátedra de la Monumental, un bético, José Antonio Morante de la Puebla, bordó el toreo y una camiseta del Betis junto a una senyera cruzaron el umbral de aquella Puerta Grande a los gritos de Libertad… Y es que unir Betis, tauromaquia y Cataluña, no son una casualidad.

Aquella tarde en Barcelona, como en otros tiempos, una multitud enfervorecida se llevó a Morante a hombros por la Gran Vía de Las Corts hasta el Hotel. Como seguro en otros tiempos se hubieran llevado a los jugadores del glorioso, tras la demostración de fútbol-arte de ayer.

Permitidnos que este cartucho se dedique a esos béticos de la novena provincia aficionados a la tauromaquia, que no pueden acudir a los toros en Cataluña y que hoy lucen orgullosos su sentir futbolístico. Porque al beticismo y a la tauromaquia, los une el binomio del arte, ese que algunos boicotean cuando se representa hasta en fotografías como en el caso de Juan José Padilla -merecido Premio Nacional de Tauromaquia- o del Dalí de la Puebla. Y es que a pesar de los boicots, La Fiesta que es arte, manque algunos les pese, está viva en Cataluña.
Por ellos, béticos y taurinos, que aquel día, gritaban libertad desde los tendidos de la Sport y a los que tantas tardes abrazamos en los tendidos del Arenal, por ellos y por nosotros, por los que estamos y por los que estarán -porque Cataluña es taurina- sólo esperamos que algún día, podamos ver de nuevo a un torero vestido de Betis y Oro haciendo el paseíllo en la Monumental.

Del Cartucho de Pepe Luis en el programa Verde y Oro de Radio Betis 12/11/18
Foto: Santi Cogolludo /@ElMundo

lunes, 5 de noviembre de 2018

El misterio de la naturalidad





Decía el genial Rafael El Gallo que "Torear es tener un misterio que decir... y decirlo" y si complicado es a veces para el aficionado ver y entender ese misterio que sucede en el ruedo, no lo es menos contarlo, porque la Fiesta permite que dos personas, sentadas en el mismo tendido, puedan ver la misma faena con visiones distintas. Pero el misterio del toreo viene de quien dibuja los lances sobre la arena, por eso es tan importante acercarse a aquello que nace del interior del artista.

Por eso siempre debemos de valorar, como bien dice Jesús Soto de Paula en su obra Torerías y Diabluras, que "Un torero antes de decir a los demás debe decirse a si mismo" […], porque por esa misma diablesca cuestión, han sido sólo muy pocos los escogidos los que han sabido decirse asimismo y como consecuencia de su decirse, decir a los demás. “

Esa fidelidad a unas formas propias - ni mejores ni peores-, que algunos toreros han llevado por bandera, son las que han nutrido a la Fiesta y las que, unidas al misterio de su verdad, llegan al aficionado brindando tardes inolvidables, que quedaron para siempre en el recuerdo de los que los vieron, y que en algunos casos se transmitieron en el tiempo por generaciones.

Hay cualidades que los toreros pueden aprender cómo puede ser la técnica, pero si hay un misterio que algunos persiguen de manera casi enfermiza, es aquel que nace del interior del artista, ese que es innato y que, no se enseña ni en los videos ni en las Escuelas, pero que se se forja en el día a día del toreo de salón, este no es otro que el de la naturalidad. De la mano de la naturalidad, vienen la pureza y la gracia, y emanada de ella nos llega el toreo eterno.

Hoy iniciamos esta serie de cartuchos, en los que pretendemos contar nuestra visión del misterio que es la tauromaquia, en la que sin el tótem del toro no hay emoción, porque en la más grande de las Bellas Artes, es la vida del artista, la que se ofrece en sacrificio convertida en un lienzo blanco o en un pentagrama vacío, la del arte que sale del interior del torero, para conseguir emocionar al espectador, cuando sobre el albero un capote se mece a la verónica o en la roja franela que -mágica y pinturera- se despliega en el tercio, siempre con la naturalidad por bandera... 

(Y la bandera, por supuesto, verdiblanca… Viva er Betis manque pierda!!!)

Del Cartucho de Pepe Luis en el programa Verde y Oro de Radio Betis 05/11/2018
Foto: Alvaro Pastor Torres @apastort

viernes, 20 de abril de 2018

Jandilla nos estrella...


Tras acudir a la Feria el miércoles, todo no van a ser toros, ayer tuvimos una plena jornada taurina, por la mañana en la Feria con los premios de Tauromaquia Ciudad de Sevilla a la ciudad de Arles y al periodista José Ribagorda, quien hizo un alegato a favor de la fiesta en los medios de comunicación de la que ya podían tomar nota la propia prensa taurina y con el festejo de Jandilla por la tarde, con el cartel de no hay billetes puesto desde hacía varios días.
El cartel combinaba a los tres matadores que posiblemente más expectación congregan ahora mismo, con Ferrera y sus formas llenas de torería rebuscadas en tauromaquias añejas, volvía El Juli tras la corrida del lunes, y Sevilla -agradecida- sacó a saludar al torero y completaba la terna el principe de la fiesta de nuestros días, Andrés Roca Rey.
La corrida fue un disparate de mansedumbre y nuestras ilusiones se fueron al traste, la tarde apenas tuvo pinceladas como la competencia en quites de Roca Rey y el Juli y la vuelta de este último en su primero tras no concederese la oreja afortunadamente tras un bajonazo precedido del ya esperado "julipié". Y es que si bien la primera oreja la concede el público también hay que educar a éste que con espadazos tan feos no se pueden sacar los pañuelos.
Muy poco para tantas expectativas y en Jandilla se nos estrellaron las ilusiones y no fue la corrida estrella que siempre se espera de ella. .
Cuando las tardes de toros no responden a las probabilidades creadas, ocurre que la desliusión es mayor que otras tardes y así, sólo nuestro Betis, casi en el quite del perdón, nos dió la postrera alegría de la feria con la victoria ante Las Palmas.

miércoles, 18 de abril de 2018

Talavante frente al consentido


En el prólogo de la tarde en el Ventura, la gente seguía hablando del indulto y el comentario general era que nos esperaba una dura tarde de resaca, pero afortunadamente, en esto de la tauromaquia, dos más dos no suman cuatro y sólo los que tienen la moneda en su mano, tienen la posibilidad de cambiarla. Así a Manzanares le salió uno de esos toros con los que sueña todo torero, con una embestida de dulce y con el que el consentido de Sevilla volvió a avivar los rescoldos de amor que mantiene con esta plaza, cortando dos orejas, quizás demasiado generosas, y se ilusionó el personal con una nueva Puerta del Príncipe, pero el palco igual que a veces regala tambien priva, y esta vez nos restó la posibilidad de que el buen toro de Núñez del Cuvillo hubiera rodeado el anillo en el arrastre. El quinto después no ayudó y todo se quedaría en pura desilusión.
Y en esta estábamos, cuando Talavante, quizás espoleado por las tardes anteriores, tiró de arrestos, y nos dejó para siempre los mejores naturales que se han dado esta Feria en el Baratillo, llenos de pureza y de verdad, para después tirarse a matar de verdad, saliendo contusionado del embroque, pero incomprensiblemente el palco tardó muchísimo en conceder la primera oreja, lo que restó la posibilidad de pedir y/o conceder  la segunda que por derecho propio le correspondía alpacense. Quizás algunos seguían cegados por el consentido y no vieron la verdad de Talavante. La tarde la completaba Castella, que una vez más nos dió lo mismo de siempre, y claro, después de ver a Talavante bordar el toreo al natural, lo del francés es como cuando el 6 de enero en el roscón te toca el haba en vez de la sorpresa.

Foto: Arjona - @Firma_Arjona

martes, 17 de abril de 2018

El Juli se inventa un indulto

¿Era de pañuelo naranja el toro Orgullito? ¿Era la faena de El Juli merecedora de tres pañuelos y no de los dos que concedió el Presidente? ¿Cumplió el toro en la suerte de varas? ¿Porqué el Presidente sacó el pañuelo naranja tan rápido antes de dar el primer aviso? ¿Es comparable este indulto con el de Cobradiezmos? Estas y otras cuestiones eran de las que se dicutía en las puertas del Bar Taquilla, del Ventura o del Punto por los habituales cabales de cada tarde, copa en mano, apenas quince minutos después que El Juli hubiera cruzado a hombros la puerta de la gloria de la tauromaquia por quinta vez en su carrera.
El Juli venía vestido de verde esmeralda -o verdemar- y oro, y su actitud toda la tarde dejaba a entrever que venía dispuesto a ganr la pelea, máxime cuando venía acartelado con Ponce y Talavante, la faena de su primero, premiada con dos orejas, fue una más de sus faenas poderosas y técnicas, donde arqueba el cuerpo para vaciar la embestida del animal y mató con su habitual "julipié" y cortó dos orejas, pero sinceramente la de Orgullito, fue la mejor faena de muleta que le recordamos en Sevilla, una faena de menos a más, ante lo que sería el paradigma del toro moderno, con toreo en redondo lleno de empaque y con un toreo al natural tan perfecto que se permitió no llegar ni a rematarlo para salir de la cara del toro de Garcigrande, nobilísimo y encastado... hasta ahí todo perfecto, a falta de la rúbrica con la espada de dos orejas sin contemplaciones y quien sabe si no de rabo, que eso que si que está dificil en Sevilla, 47 años ya del último... Pero la emoción, contagió a la plaza, que pedía el indulto sin contemplaciones, sin recordar siquiera el trámite del caballo, conforme aquello seguía la plaza se convertía en un manicomio, y quizás la Presidencia lejos de poner cordura en un momento de extasis colectivo, fue demasiado veloz sacando el pañuelo naranja. ¿Nos queda la duda de lo que hubiera pasado si el toro hubiera gazapeado en algún muletazo de los que podrían haber venido después ...? La realidad es que el indulto se lo trabajó- por no decir que se lo inventó- El Juli y se le perdonó la vida a un gran toro, noblisimo y encastado. Curriosamente cuando el toro ya se había marchado por los chiqueros, apenas había pañuelos en los tendidos y el Presidente, esta vez con buen tino, concedió de facto las dos orejas simbólicas.
Cuando ya todo había terminado, quince minutos más tarde en los bares, salían las comparaciones siempre odiosas, de los indultos en Sevilla, y siempre salía frente al de Orgullito el nombre de un toro bravo.
Fotografía: Arjona @Firma_Arjona

lunes, 16 de abril de 2018

El síndrome Cobradiezmos


Si antes la expectación cada vez que un toro de Victorino Martín salía por la puerta de chiqueros de la Maestranza ya era importante, podríamos decir, que todo cambió, desde que por esa misma puerta volvió para padrear en Las Tiesas de Santa María un cárdeno de nombre Cobradiezmos que nos es que sea sólo historia de la gandería y de la plaza de Sevilla, sino que es afortundamente historia de la tauromaquia. Esto hace que el público siempre espere un nuevo toro como áquel sobre el albero de Sevilla, y olviden que antes de este toro llegaron otros que también fueron importantes, desde aquellos ya lejanos Bogotano y Bravío del 96 o aquel Veraniego que lidiara El Tato un año más tarde o como olvidar a aquellos Cobreño o Borgoñes, lidiados por El Cid y ya los más recientes en la memoria Disparate, Mecanizado o el toro Platino, del pasado año, ya lidiado por Antonio Ferrera bajo el síndrome de Cobradiezmos. Así las cosas, este año los toros de la A coronada volvieron a traer la atención, si bien su comportamiento fue muy distinto y hasta cierto punto muchos se fueron desilusionados por no encontrar el toro de Victorino que han idealizado. Pero como la tauromaquia no es una ciencia exacta, la corrida de Victorino, que lucía divisa negra por el ganadero de Galapagar, no estuvo excenta de emociones, y así se vivieron momentos que al aficionado le costará olvidar. Y ahí destaca a todas luces Escribano quien por su pundonor dio una vuelta al ruedo de las que de verdad se recordaran por su pundonor ante el quinto, al que al igual que el segundo, lo recibió a portagayola esquivando la cornada por milimetros, pero ya repuesto le enjaretó dos largas cambiadas en terrenos de chiqueros y ya erguido toreó con gusto a la verónica poniendo al respetable en pié mientras sonaba la música. Después estuvo enorme en banderillas y aunque la faena de muleta bajó de nivel por la falta de fuerzas del toro, lo mató de un estoconazo que llego a los tendidos.
Ferrera, al que el público esperaba como agua de mayo, no tuvo su tarde y Daniel Luque toreó de capote como sólo saben los elegidos y mostró una actitud toda la tarde que habrá que valorar conforme pase la temporada, pues sólo quien tiene la moneda es el único que la puede lanzar.
La falta de fuerzas pudo con los cárdenos y en el alma del aficionado pesaba el sindrome Cobradiezmos de lo que pudo ser y no fue...

Foto Empressa Pagés 

sábado, 14 de abril de 2018

Lo que no puede ser...


Atribuyen al genial diestro cordobés, Rafael Guerra 'Guerrita' , aquella cita de "lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible". Y así, imposible para cualquier lucimiento, es lo que salió por el portón de los sustos de la plaza de toros de Sevilla. Una corrida mansa y descastada, donde la suerte de varas fue una pantomima, por no llamarla inexistente, y en donde se estrellaron las ilusiones de un público que venía a disfrutar de la tauromaquia de tres figuras del toreo.
La corrida de Matilla, remendada con un sobrero de Torrestrella que lejos de restar a lo vivido sumó cual si fuera uno más de los venidos de Salamanca, en una tarde en que a pesr del sol reinaba la frialdad.
La tarde dejó detalles, y así es de destacar el buen par de Javier Ambel al primero de Perera y la brega de éste al segundo del extremeño, en el que destacó por su entrega el gran Curro Javier, que pareó de verdad y sin concesiones al astifino que hacía cuarto, tanto que salió prendido del embroque, lo que no fue obvice para que la plaza respondiera con una fortísima ovación mientras rompia a sonar la banda de Tejera. 
Detalles, dejó también Alejandro Talavante, quien en el quinto a base de someter y sobar, dejó los mejores momentos de la tarde en una faena de muleta, esos que quizás pueden justificar el precio de la entrada en una mala tarde, pero que a la postre dejan sabor a poco en el que viene ocasionalmente, y que fue premiada con una oreja barata de la que ya nadie se acuerda.
Roca Rey, quiso y pudo con el manso, primer sobrero de los que lidió, pero al que falló con la espada y con el de Torrestrella apenas pudo hacer nada... La tarde, ya noche tras casi tres horas de festejo estaba imposible en lo taurino y sólo nos la salvó el Betis con su victoria en Gerona.

FOTO. Delgado-Roig