viernes, 11 de julio de 2008

La trasera de su paso


El querido Aguaó, me ha podido, ha tocado desde su blog mi punto debil con No lo entiendo... , y es que para este anónimo nazareno de ruán, tantos años su penitente...

Como bien dijo Lacava, ¡Qué cosa más sevillana! , y es que si todos los palios son especiales, para el dueño de este Soberao este palio es muy especial, de ida por Condes de Barajas, tras haber cruzado la Plaza entre saetas, o por Jesús del Gran Poder, y de vuelta por Arfe y Molviedro, o tras cruzar el Museo más siempre la espero en Cardenal Spínola, cuando al palio con motivos más trianeros que sale en Sevilla, y ahí os dejo la cosa para que más de uno se lo piense o cabile como la Canina, toma la estrechez, poco a poco y siempre de frente, y la torre de San Lorenzo, con los primeros rayos del sol de la mañana se asoma a verla llegar hasta la plaza.

Los chisporroteos de la cera de la candelería se escuchan, los cordones del palio de cajón chocan contra los varales, se escuchan los sonidos metálicos de las varas que golpean los adoquines, el pisar de los nazarenos, y de pronto los golpes secos de las canastillas, pero nada nos distrae del sueño de ver a la Madre Traspasada del que todo lo puede en su conversación con San Juan, fiel representación del Pasmo o Traspaso de Nuestra Señora... Allí va, nuestra Virgen dulce y pequeña, la que sabe de nuestras cosas, la que guarda en su pecho un corazón trapasado que es divisa de las varas de la Hermandad pero también de nuestra vidas.

3 comentarios:

NATURAL DE SEVILLA dijo...

...sabe Dios que esa Virgen no va sola...lo dice el paladar de los sonidos que has relatado y las luces y brillos que contemplan su manto. Saludos.

el aguaó dijo...

Es especial amigo Pepe. Es especial... pero lo mejor de todo, es que sólo lo sabemos unos cuantos. Los que Ella quiere que lo sepamos.

Y Esa Mirada...

Un abrazo amigo.

Glauca dijo...

Tu texto me ha hecho revivir la madrugada del Viernes Santo.

Sentimientos únicos para los que de una u otra manera vamos tras Sus pasos.

Precioso