miércoles, 17 de diciembre de 2008

Señora de la Arrogancia

Hoy hemos llegado ante ti, porque nos contaban tantas cosas, que si San Jacinto en Santa Ana, que si volverás a verla como en aquellas fotografías en blanco y negro de San jacinto que te enseñaba ese que era tu compañero de banca en los Salesianos y que hoy le ha devuelto el sello, el sello de siempre de nuestra Esperanza, que si recuerda a la Virgen aquella de los azulejos del corral de los artistas, que si como la vestía Fernando, nos contaban tantas cosas, y lo peor era, que no paraban…

Así que esta tarde no pude más y me acerqué a mi Barrio, volví a cruzar el puente para reencontrarme contigo, no quería escuchar más, ni saber absolutamente nada, sólo llegar ante Ti y dejar que Tú, como siempre me cautivaras, que bien lo haces siempre, para que yo no dude, Esperanza.

Y te encontré allí, Señora de los tiempos pasados de San Jacinto, Dueña de tu calle Larga, regente en la ausencia de Señora Santa Ana, madre de tantos trianeros que no pueden vivir sin su Esperanza, de aquellos que se santiguan ante los azulejos antiguos en lo más profundo de la Cava.

Y allí, en aquel presbiterio, reconvertido en el mejor Salón de Trono al que aspirar pudiera una reina de esta tierra, estabas Tú, Soberana, vi llorar a un amigo, a un hermano, ante tu belleza gitana y recordé aquellos versos tan del Arenal, Florencio siempre Florencio, "que llore Sevilla entera con el llanto de Triana" y sólo pude extasiarme y acercarme a besar esa mano, que me ofrecía la Bendita Señora de la Arrogancia.


(Foto: www.pasionygloria.net)


1 comentario:

El Humilladero dijo...

Extraordinario y emocionante, querido amigo.
Saludos