lunes, 25 de abril de 2011

El estilo Bofetá


Para hablar del estilo Bofetá, está muy claro que no se puede hablar por oidas, ni tan siquiera por lo que ocurre durante una salida en la que sí, posiblemente nos equivocamos, pero de la que tengo muy claro, que otros en la misma situación hubieran hecho tres cuartos de lo mismo.
Para hablar del estilo Bofetá, hay que saber emocionarse cuando se mira a los ojos de la Morena de San Lorenzo y no quedarse de piedra, porque se mira con otros ojos que no son los de la cara. Para hablar del estilo Bofetá hay que saber mirar por los barrotes de la capilla de la familia Perogullano, y no quedarse en lo que se atisba y no se ve.
Quizás porque no son buenos momentos para la hermandad es fácil como dice el refrán buscarle pulgas al perro viejo y buscar el muñeco para darle fuerte porque se creen muchos que ni sentimos ni padecemos. Pero quien escribe despectivamente del estilo Bofetá se equivoca, y lo hace porque no nos conoce. Y es que el estilo Bofetá es otra cosa que va mucho más allá de aquellas salidas triunfales de 2003 y 1974, esta última la que me contaba mi tio tantas veces en forma de cuento bofetero que se hace realidad.
El estilo Bofetá va mucho más allá de San Lorenzo y está en lugares insospechados adonde ha llegado la bendita mirada de la Virgen del Dulce Nombre  y ante la que se reunen a rezar cada mañana los médicos de un Hospital de Malawi.
El estilo Bofetá va mucho más allá, cuando niños de lugares lejanos pueden tener bolígrafos y lápices en una escuela a la que llegan andando tras horas de caminata, ese es el estilo Bofetá, ese que a lo mejor se hace sin que ni siquiera el grueso de la hermandad lo sepa, porque el ser de la Bofetá está mucho más allá de quien ostenta una vara dorada o de quien ha designado Palacio para regir los destinos de la corporación.
El estilo de la Bofetá, está en esos niños que se duermen tantas noches del año cuando sus padres le cuentan un cuento de su cofradía, en la sonrisa de esos adultos cuando recuerdan aquella niñez de colegios y aquellos nazarenos de papel charol, sin capa y una cruz trinitaria que incluso podría estar invertida y en la memoria de nuestros mayores de quienes aprendimos a ser y sentirnos de nuestra Hermandad, que cofradía es sólo un día y Hermandad todo el año.
El estilo Bofetero está perenne en el recuerdo de aquellos que un día nos precedieron, y que no dudaron en hipotecar sus vidas para que su hermandad fuera un referente de muchas cosas, ya fuera reunidos en la Orden Tercera de San Antonio al calor de una mesa y una bombilla cono nos han contado siempre, en el Casinillo de la Capilla de San Lorenzo o sentados en los bancos azules de la calle Alcoy y que nos enseñaron esa divisa que es referente de tantas cosas: Ante todo la Hermandad.
El estilo Bofetero es mucho más que un paso que sale y se vuelve porque llueve, algo que han hecho todas las cofradías en su historia, y el que esté libre de pecado que tire su primera piedra o que cierre los ojos para no ver y recordar a sus cofradías intocables por la calle Sierpes bajo una manta de agua y encima se ponían la medalla de valientes, el estilo bofetero estaba en esos niños que volvían a la Parroquia empapadas sus blancas túnicas, sin descomponer la cofradía, pero con la ilusión intacta aunque rodaran por sus ojos lágrimas de desconsuelo.
El estilo bofetero, ese del que algunos hablan desde el desconocimiento, estaba en intentar consolar ese desconsuelo, del que no hablan los periódicos, ni falta que nos hace, porque el estilo Bofetá es otra cosa y no pueden saberlo quienes sólo buscan pinchar y pinchar para destrozar ilusiones.
El estilo Bofetá es otra cosa y no permito que lo tomen a guasa, gente que presume de cofrades y que cada día dejan más claro con sus hechos que desconocen el sentido real de esta palabra.

4 comentarios:

Hernandocortés dijo...

Bueno, pues me parece una certera y sincera visión de lo acontecido en los últimos días en la Hdad del DN. Debo felicitar al autor por la claridad en la exposición puesto que realmente lo que ha ocurrido no es para rasgarse las vestiduras, como bien dice la bofetá es otra cosa más importante que una simple visión frívola de un periodista mediocre, que no sabemos a que juega nunca.

Joaquin Garcia-Tapial Arregui dijo...

Óle!!!!

R. Ríos dijo...

¡Chapeau! Perfecto y medido Pepe, como los pases de pecho que daba Manolo Vázquez en la mítica corrida del Corpus. Los dos hemos echado los dientes por San Lorenzo y sabemos de sobra de lo que hablamos.

Un abrazo y felicidades

Religioso dijo...

Estoy de acuerdo hermanos. Qué sabrán éstos del estilo Bofetá. Ahora resulta que jamás le ha caído una manta de agua a ninguna cofradía...
En cambio sí que sabemos perfectamente cuál es el estilo "franlopezdepaz" o lo es lo mismo, el "charopadillismo" cofrade (en el que englobo a toda esta panda de "sálvame cofrade"). Es un estilo que refleja una semana santa subjetiva, inventada y manipulada por ellos mismos, que en nada tiene que ver con la Semana Santa de Sevilla.
El artículo escrito al respecto por Rafael Ríos en su blog es absolutamente emocionante, aunque se ha de ser bofetero de cuna para entenderlo. Esto nunca lo entendería ni entenderá (ni tiene por qué) el "charopadillismo".
Ha sido un placer leeros. Gracias.