domingo, 19 de julio de 2009

Sin pena ni gloria


Poco podemos contar de lo que vimos en la tarde del pasado sábado en Sanlúcar y eso a pesar de las nueve orejas y un rabo que vimos pasear por el centenario coso del Pino. Desgraciadamente los novillos-toros, no podemos llamarlos toros a pesar del guarismo que mostraban, del Marqués de Domecq y de Ana Mª Bohórquez, fueron chicos y desiguales en su presentación ( de pitones mejor no hablar...).
Padilla, anduvo por allí, mostrando dominio ante los toritos, quizás los más manejables del encierro, y aunque su toreo realmente no nos dijo absolutamente nada, hay que comentar a su favor que los mató fenomenalmente bien, lo que propició que cortara las cuatro orejas de sus dos oponentes.
Morante tuvo quizás el peor lote de la tarde, totalmente a contraestilo, destacando en su primero un trincherazo, pero sobre todo las ganas que le puso en su segundo, cuando todos ya pensábamos que se iba a ir a por la espada, sobre todo después de literalmente no poder haberlo podido torear con el capote, pero este torero, no se puede dudar que es distinto y nos regaló al final de su faena con unos pases por alto de bella factura.
El Cid venía de triunfar en San Fernando tras la cogida de Pamplona, es cierto que esta temporada no anda tan fino como en anteriores, y estamos seguros de que en otros tiempos le habría sacado más jugo al sexto, el único toro que se dejó torear en la muleta y al que incomprensiblemente le dieron una vuelta al ruedo, que no vimos pedir a nadie.
Lo mejor de la tarde sin duda, la importante entrada que registraba la plaza de toros, lo que hoy día no es poco con la que está cayendo, lástima que la tarde pasara, a pesar del gran número de trofeos, sin pena ni gloria.

1 comentario:

dama dijo...

Con lo que a mi me hubiese gustado ir, y además, estando aquí. Eso digo siempre, y después nunca voy.
Si mi abuelo viviese, no tendría escusa.

Y podíamos habernos conocido a la sombra de un plato de carne con tomate, es que soy lo que no hay...