domingo, 8 de febrero de 2009

Nada es eterno


Han pasado, doce años de aquel día de Diciembre, en que el equipo de las trece barras venció por última vez en Nervión, guasa tela, que hemos aguantado con la misma resignación, con la que aquel camarero a la mañana siguiente nos atendía en el bar de la Facultad:
"-Antonio, pon un donut y tres palmeras...", las eternas conversaciones sobre aquel gol de "Monseñor" Olías y tantas historias que rodearon a los derbis que se han jugado en estos años en Nervión, desde el año de las camisetas, los empates in extremis o las victorias merecidas del Sevilla.
Pero nada es eterno, este último derbi pasará a la historia por poner fin a la sequía de estos años, en que el Sánchez Pizjuán volvió a ser la fábrica de sueños donde se cuelan los vecinos, cada vez que hay una efemérides que recordar…
Anoche lo comentábamos, cuando apenas acabado el partido, nos juntábamos para celebrarlo quienes cada domingo nos vemos en La Palmera para vivir la grandeza de este Betis capaz de todo, desde darnos casi un ataque en partidos que vamos ganando y termina a lo mejor empatándonos o lo que es peor… tomando una amarga cruzcampo en el Castulo a la salida del Campo…

Este es nuestro Betis, el de las grandes tardes, el de los sentimientos a flor de piel, al que ha vuelto ese Oliveira que nos regaló la gloria de campear España y verdear Europa… Esta semana toca guasa...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que ser infelices para celebrar a costa del vecino.......lleváis 4 años de fatiguitas seguidas y por ganar en el Campo del Sevilla lo celebráis como una final de Champions............infelices, infelices y así hasta completar las tres barras de vuestro escudo. Pobrecito del que se alegra con el mal ajeno, porque seguro que es dedichado en vida.

Dama dijo...

Humildad. Saber perder es de campeones.

¡Viva mi Betis!

Anónimo dijo...

A la querida Dama y al Señor Pepe Luis:

¿La humildad de la que me hablaban era ésta, no? La de asumir un 6-1 en contra (como si fuese un partido de tenis, vamos) contra el Real Madrid, equipo al que por cierto el Sevilla F.C. ganó 3-4 sin ayudas arbitrales.

Hoy si que me he reido yo, y mucho, en la cafetería de la Facultad, cuando he pedido 6 MERENGUES y una PALMERA. Estoy ahora con ardentías, pero el empacho bien ha merecido la pena.

Que cierto es que la venganza es un plato que se sirve muy frío. Ja, ja, ja, ja, ja