viernes, 13 de febrero de 2009

El parque de nuestra vida


Mañanas de fin de semana, triciclos rojos heredados los más pequeños, bicicletas nuevas los mayores, palomas y arvejones, la pila con agua, risas de los niños, enamorados que pasean entre los senderos, besos en lo más alto del Monte Gurugú, y desengaños en la glorieta de Bécquer, dos velas y unmismo viento de los Álvarez Quintero y la columna de Izquierdo, suspiros en el cenador del estanque de los patos, recuerdos de la primera vez que sentiste aquel roce sobre la hierba, el sonido de los Smash en la glorieta de los lotos y la Señora, que disfruta con los ojos del alma, de su jardín frances regalado a la ciudad amada.
El parque de tu vida, los barquillos de canela, el del “cochecito Lerén” de la Plaza de España, las barcas en la ría y la foto de los turistas en el banco de su provincia.
La frondosidad verde y morada, al paso valiente del que viene del Tiro y la luz de esa Rosa blanca de té, que florece ese domingo al que soñamos volver, cuando todo pasa.
Es el parque de nuestra vida, ese que siempre nos espera, para soñar como ayer, y volver a vivir, como vivieron tantas generaciones de sevillanos.

3 comentarios:

El callejón de los negros dijo...

El parque de las palomas. pregón sevillano de la infancia.

Antonio

Dama dijo...

El otro día me encontré con él, hacía casi veinte años que no estaba allí y te aseguro que fue algo increible.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ojú, que buena cantidad de recuerdos despiertas con esta entrada, ¡miarma!, tanto de mi infancia como de las de mis hijos.
Espero en un futuro volverlo a disfrutar con mis nietos.
Saludos.