miércoles, 14 de enero de 2009

Un paseo por el Alcázar


Traen los surtidores, el rumor de los versos de Almutamid, se posan nuestros pies sobre el frío mármol que tanto sabe de leyendas del Rey Justiciero, los anchos muros se guardan para si los cantos de los trovadores que ambientaron la boda imperial y aquellos laudes que tañían las cantigas del rey sabio... ¡Ay Real Alcázar, que tanto rondas a tu Giralda...! Y Romero Murube que sueña con tu sombra apasionada.
Ay, Almutamid y Rumaikiyya, ay de las Kasidas de aquel rey poeta de Sevilla y de las kasidas del otro poeta que exilió sus ideas tras tus muros y te amó sin salir de ti, para quien su Rumaikiyya particular, con el respeto para Dña. Sol, se llamaba Sevilla a la que amaba como una novia , hoy cuando los fríos de enero nos hacen sentirte tan cercana, lo recordamos en aquel su último poema publicado:
"¡La muerte, aquí, frente a esta augusta calma
del mar antiguo, en soledad sonora!...
Pero algo bulle en mi raíz de tierra
que opone, dulce, su repulsa leve...
¡Sin mares ni colina, allá en la dura
tierra caliente, en mi Sevilla eterna!