lunes, 17 de agosto de 2009

La Octava


Los fieles de la Octava son más íntimos, más de sabatina que cada sábado del año se reencuentran en la Capilla Real y que a diferencia del gentío que inunda las naves durante la novena, son más de todos los días.
La Reina de los Reyes aguarda, como en la novena en su paso, pero a diferencia de los cultos previos a su festividad en el altar del Jubileo, se muestra cercana, con la capilla perfumada de los nardos que aún desafían en las cuatro esquinas de la tumbilla.
Avanza agosto con sus calores, pero en la soledad de la Capilla Real, en el remanso de fervor de su paso nos aguarda, la cera seca sigue manchando los adoquines de Alemanes, están retirando los gallardetes y los balcones están cerrados y desnudos de las colgaduras y de los damascos, todo ha pasado, pero Ella, como cada jornada, permanece y nos aguarda, como el Divino Infante que con su sonrisa guasona entre sus manos nos muestra..
Como siempre ocurre, pasado el día de la Virgen, la devoción que traía ríos de devoción desbordados se convierte en devoción doméstica, que se transmite y se alimenta, como la vida misma, en las pequeñas cosas y en los pequeños detalles, esos que viviremos con motivo del segundo besamanos y la apertura de la urna del rey santo.

1 comentario:

dama dijo...

La Virgen de mi familia.