lunes, 18 de julio de 2011

Arza

Contaba mi abuelo que Juan Arza, llegó al Sevilla para hacer olvidar a aquella mítica delantera Stuka de los Torrontegui, López, Berrocal, Raimundo y Campanal, y que no sólo lo consiguió sino que se convirtió con creces en el mejor jugador de la historia del Sevilla, y que su espiritu seguía presente en Nervión muchos años después de que el mito colgara las botas.
Pero aquella leyenda del fútbol era mucho más, como tantas veces nos contaba nuestro abuelo, que una antigua gloria, y aquello lo sentíamos en aquellas tardes de fútbol, cuando nos llevaban al Pizjuán, y los antiguos, igual que otros hablaban en los metinderos taurinos de Manolete, Pepe Luis o de Ordóñez, seguían hablando de aquellas tardes lejanas de gloria en las que el Niño de Oro, era el espejo en el que se reflejaban los niños de la época, igual que nosotros y nuestros amigos, sin distinción de afinidades, nos mirábamos en aquel rayo verde de medias bajas que por aquellos tiempos corría por la banda del Villamarín.
Para nosotros, niños del Mundial de Naranjito, que suspirábamos por parecernos a aquel otro mito de la ciudad futbolística que se llama Rafael Gordillo, Juan Arza, era mucho más que aquella leyenda futbolística de nuestros mayores, porque era también el nombre de aquella tienda de deportes junto a la Campana que guardaba nuestro premio de cada verano, allí adonde llegábamos de la mano de nuestro abuelo y de la que salíamos con aquellas bolsas blancas con balones y letras en negro donde se guardaban aquellas equipaciones de nuestro equipo o de la Selección y aquellos balones de reglamento de nuestros veranos.
Y es que Juan Arza fue mucho más que el máximo goleador de la historia del Sevilla, mucho más que el mejor jugador de la historia de ese equipo, porque posiblemente será para siempre uno de los referentes de la  historia del balompié de nuestra tierra, que no tendría sentido sin su figura, porque tenía la admiración de unos y otros, y es que la calidad de los seres humanos no entiende de rivalidades y sí de señores dentro y fuera de los terrenos de juego.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Arza, termino su etapa profesional la temporada 1959/60 en el Atlético Almería en Segunda División.

Mi recuerdo y oración, para el jugador de más categoría que ha pasado por mi tierra, que es Almería.

Saludos de un almeriense.

P.D. Yo tube la suerte de verlo jugar

Pepe Luis dijo...

Nota del autor:
Por una vez -dadas las especiales circunstancias que rodean este artículo- y sin que sirva de precedente se ha publicado un mensaje que no estaba firmado.

Rogamos a nuestros amables lectores que deseen dejar sus comentarios que firmen los mismos.
Agradeciendo una vez más vuestra confianza y generosidad con este novillero de las letras.

Pepe Luis

Anónimo dijo...

Muchas gracias Pepe Luis, ten por seguro que si mi comentario hubiese sido de crítica a alguien o algo y que pudiera molestar, lo hubiera filmado, porque entre los muchos defectos que tengo, por ahora el de esconderme bajo el anónimo, afortunadamente no existe.
Mi nombre es José Miguel Mendoza, y si en otra ocasión tengo la oportunidad de participar con algún comentario en tu blog, ya se las normas a seguir.
Nuevamente te reitero las gracias.

Un abrazo

José Miguel Mendoza