miércoles, 9 de junio de 2010

La ternura de su mirada


Aferrados a la fe que nos sostiene, así quedamos cuando su vida se diluyó como el azucarillo que nunca supo endulzar aquel café amargo de cafetería de hospital, tras la dura agonía. 
Aguantando y mordiéndonos el alma, sabedores de que ella se había ido rodeada de quienes la queríamos, así quedamos esta madrugada en la que ya su ausencia nos lastima ,cuando  hemos perdido el último eslabón que nos unía con aquello que vieron otros tiempos, aquellos en que cuando ni siquiera quienes nos dieron la vida, habían llegado a este mundo.
Sabemos que la muerte no es el final, por que el imperio de nuestras vidas está siempre en sus manos, esas que siempre salen a nuestro encuentro, cuando las circunstancias lo requieren y cuando menos lo esperamos. Y como esta dura madrugada no iba a ser una excepción, al salir a la calle nos topamos con los primeros aromas de jazmines y damas de noche, esos que nos traían el recuerdo de otras noches de verano en nuestra Triana, y cuando nuestros ojos se cuajaron de lágrimas al recordar tantas cosas, sentimos la ternura de su mirada, que nos miraba frente a frente y que nos reconfortaba en la ausencia de lo perdido, esa que nos pide que seamos fuertes ante las horas que nos quedan por vivir. y que nos recuerda siempre que en el Gran Poder de sus manos se sotiene el imperio de nuestras vidas.

2 comentarios:

rocieroerrante (Juan Antonio Camacho) dijo...

Siento la falta de la persona amada y comparto tu fe en aquel que es señor de San Lorenzo y de Sevilla entera.Animo y que El nunca nos deje de su mano.

Dama dijo...

Y ahora, más que nunca, tus palabras son realmente compartidas en sentimiento por esta lectora que te admira por saberlo contar.